Amante Silencioso – Capitulo 2

maig 5th, 2009 by Taeko
This entry is part 2 of 14 in the series Amante silencioso

Capitulo 2

Debían ser las cinco de la tarde y ya no podía dormir. No iba a decírselo a nadie, ni siquiera creía que fuera algo por lo que ir pavoneándose, pero… Ese sueño… Sí, era un sueño el que lo hacía despertarse a esa hora, pero no una pesadilla. Era un buen sueño, un sueño jodidamente real que hacía que todo su cuerpo quedara atrapado en esas sensaciones de lujuria que le provocaba su mente inconsciente. Era el sueño más erótico que hubiera podido tener y, eso era decir mucho, porque antes de su transición había tenido muchos y de muy reales: aunque ninguno que lo hiciera levantarse empalmado, pero después de la transición no había tenido más sueños eróticos que fueran como ese… Es decir, claro que había tenido que levantarse y masturbársela para poder dormir otros cinco minutos, pero no por un sueño, simplemente su polla había adquirido esa costumbre. Pero ahora era distinto: y no, por extraño que fuera esa chica de su jodidamente erótico sueño no era Xhex, ¡ni siquiera se le parecía! ¡Dios! ¡Pero estaba tan buena y olía tan bien!

¡Uups!

Pensar en ella, en ese sueño de nuevo, en las posiciones en que la iba a tomar… Nada bueno. Volvía a sentirse caliente. A estar empalmado.

John emitió un gemido sordo que inundó su garganta al bajar la mano de nuevo a su entrepierna. Tomó el grosor de su pene entre sus dedos y apretando lo justo para sentir que el calor aumentaba como unos cien grados, empezó a subir y bajar la mano.

Recordó vivamente qué había sentido al tener a esa chica bajo suyo. Dominando cada arco que formaba su cuerpo, cada gemido que emitía. Sintió de nuevo sus uñas clavándose en su espalda mientras entraba en ella.

¡Jesús!

Se puso sobre su lado derecho cuando notó que se venía. Su verga húmeda y resbaladiza le pedía ir cada vez más deprisa y su mano no iba a quedar mal con él mismo, así que a un ritmo más rápido notó como sus testículos se tensionaban para poder bombear mejor el semen que iba a salir.

¡Oh… Sí!

La chica de sus sueños le mordió justo en la clavícula y la mezcla de sensaciones de la realidad y de lo que acababa de soñar hizo que llegara al tan anhelado orgasmo.

***

Debajo de sus dedos largos, las teclas eran presionadas con una delicadeza casi inverosímil. El rozar de sus yemas con las piezas blancas y negras del teclado y el rápido movimiento de sus dedos en esa parte de la canción era lo único que se dibujaba en su mente casi en blanco… Sus ojos cerrados procurando que todas sus sensaciones se desvanecieran y quedara sólo el movimiento de las teclas bajo sus dedos, hacían posible que su mente dibujara cada una de las teclas presionadas. Una a una… Cada tecla con el dedo que la acariciaba… Eso era lo único que se paseaba por su mente en ese momento. Abajó el ritmo de la canción… Se terminaba… pero su cuerpo se había llenado de la paz suficiente como para que al tocar la última nota y pudiera abrir los ojos con su mente en blanco el rato suficiente para poder aspirar la tranquilidad del silencio.

~ Wellsie decía siempre la verdad. ~ Al girarse sobre la banqueta él estaba ahí, justo debajo del marco de la puerta. ~ Y en esto tampoco mintió. ~ El cabello, que antes había sido cortado al puro estilo militar, ahora era largo y descuidado y los ojos azul marino, que siempre brillaban llenos de vida, ahora carecían de brillo alguno, además unas oscuras bolsas negras que se situaban bajo sus ojos junto a su demacrado rostro, hacía que ese hombre, antes siempre hermoso, ahora pareciera un fantasma.

~ Dios…

~ Ojala lo hubiera sido… para salvar a Wellsie, digo… ~ Lya se acercó al hombre y le rodeó con sus brazos.

~ Lo lamento tanto, Tohrment… Tantísimo… ~ Cuando Tohr la rodeó con los brazos y se inclinó para quedar a su altura, Lya se dio cuenta de que la pérdida de volumen de ese hombre no era sólo en la cara: todo él era mucho más delgado de lo que, por salud, debería ser. ~ Siento no haber podido ir al entierro… ~ Su cuñado se despegó del abrazo y mientras desviaba la mirada tuvo que confesarse.

~ Yo… yo tampoco fui… No pude… ~ Lya tomó la mano de Tohr y lo llevó a la banqueta del piano para poder estar a su altura.

~ No te culpes más por ello, Tohr…

~ Pero era mi shellen… era mi obligación estar ahí, cuidarla… salvarla…

~ Eso ya lo sé, sé que era tu shellen, sé que ella era tu todo, lo que más querías en el mundo y sé que tú eras el mundo de Wellsie, por lo que también sé qué hubiera querido ella: que vivieras…

~ Pero… es… es demasiado… demasiado difícil…

~ Yo sólo puedo imaginar tu dolor, pero… Tohr tienes que hacer esto por ella: tienes que aprender a tirar para delante. Aunque sea difícil o casi imposible…

***

Como cada lustro H se situaba delante de la que algún tiempo atrás había sido su casa y miraba la ventana del segundo piso. Rota, tal cual hace cinco años, pensó y sonrió de lado. H había habitado en esa casa hacía, aproximadamente, unos cuarenta años, año arriba año a bajo, pero no lo podía decir con exactitud, porque… ¿A quién le importaba el paso del tiempo cuando eras un ser casi inmortal? A él, desde luego que no.

H se acercó a la casa y subió los dos peldaños que daban a la entrada principal. Abrió la puerta sin problema alguno, puesto que años atrás ya había petado la cerradura, entró en la casa… o lo que quedaba de ella. El hombre pálido subió las escaleras evitando los agujeros que habían provocado los años de abandono de la casa y las peleas que en ella hubo cuando aun estaba habitada. Al llegar al segundo piso entró en la habitación que había estado observando desde la calle: la que tenía una ventana rota. Era o había sido una habitación de chica y eso quedaba reflejado en el antiguo y, actualmente, mohoso papel rosado que cubría las paredes de la habitación.

~ ¿Sabes? Mama hizo tarta de chocolate. ~ Una chiquilla de pelo castaño recogido en un par de trenzas vestida con un vestido rosado a conjunto con su nueva habitación había aparecido delante de él. ~ ¡¡¿Dios, qué te ha pasado?!! ~ La niña de no más de ocho años corrió hasta el otro lado de la habitación de su hermano mayor.

~ Nada déjame. ~ Pero si hubiera sido nada él no estaría con el labio partido y un ojo morado, por lo que la chiquilla hizo caso omiso a su hermano y corrió al baño a por una toalla humedecida en agua helada.

Al volver vio que su hermano se había quitado la camiseta manchada por el líquido rojo y que debajo, su piel mostraba signos de haber sido apaleado.

~ Póntelo en el labio. Voy a por mama para que te cure…~ Pero el abrazo que la rodeó la dejo quieta donde estaba.

~ No Selene, no vayas. ~ El calido abrazo de su hermano la hizo mantener donde estaba.

~ ¿Quién te ha hecho esto? ~ Preguntó al rato ella.

~ Nadie, no te preocupes. ~ Él deshizo el abrazo y se fue a curarse el labio con la toalla. Al menos el paño húmedo hizo que la sangre dejara de brotar.

~ Papa y mama deberían saber lo que ha pasado. ~ Él no quería decirle que ya lo sabían. Él no quería que su hermana se enterara que había sido su padre quien le había atizado y que su madre lo había presenciado todo asintiendo al castigo. No, no quería. Su hermana no debía enterarse.

Esos recuerdos le dieron un golpe bajo y le hicieron entrar ganas de abandonar la estancia y la casa para ir a patear culos… para ir a cargarse unos cuantos vampiros.

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4 Responses

  1. Xavi

    Mmmm… qui és H? És que m’he quedat pillat perquè no sé qui deu ser xD

    PD: el noi no deu ser casat, perquè com ja saps els casats no es masturben =P

  2. rafy

    jajaja bons detalls a le escena picantee o directamente porno. se m’havia oblidattt lo k m’encata llegirrrrr les teves Historiees.

    ^^

  3. Júlia

    Pero pero pero… Qué ha sigut d’aquella nena tan mona amb trenetes que cantava: tiruríii??

    Ets una pornogràfica!!!! Casa’t amb mi. Escriurem històries porno i ens farem velletes mirant fotos de MCR!

  4. Cris

    Vaya principio de cap.2.

    ¡¡¡Impresionante!!!

    Estoy empezando a tener una sospecha sobre algo que papel jugara Lya con Jhon y Thor…

    Besos y muchas gracias por la dedicatoria.

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