Amante Silencioso – Capitulo 10

agost 5th, 2010 by Taeko
This entry is part 10 of 14 in the series Amante silencioso

Capitulo 10

Se había levantado en mitad de la noche. No podía dormir y no era por la sensación de culpa de haber cedido a ir a tomar una copa con los tres machos, sino más bien era por algo que tenía dentro del pecho… Más concretamente en el costado izquierdo del pecho.

No podemos operar” la voz de la Doctora resonaba en su cabeza y esas tres palabras abrían un poco más la brecha que ya existía.

Haber sobrevivido a conocer el poco respeto que su padre le tenía no era suficiente, el haber sido la niña rara de la clase tampoco, el no conocer a su madre menos… Nada parecía ser suficiente para poder vivir.

Hizo un repaso rápido de su familia y de lo que le habían enseñado:

Mama: murió.

Papa: me odia.

Nessi: me aprecia, sí, pero padre lo dejó claro: es su propiedad y… En cualquier momento…

Wellsie: murió.

Torh: ni siquiera creo que se le pueda considerar de la familia.

Dios: no existe

La virgen Escribana: Empiezo a tener serias, seriiiisimas dudas de que pueda existir… O que, si lo hace, tenga la mas mínima consideración para/con los mestizos

Suspiró.

Ese repaso no había ayudado nada.

Se levantó de la cama y puso los pies en la alfombra, cayendo en la cuenta que se había dejado las zapatillas en casa. Así que, descalza, anduvo hasta el baño y prendió la luz.

~ Vaya pelos… ~ Se intentó peinar con la mano. Iba con un camisón de tirantes rosado de seda que le llegaba por la mitad del muslo. Se echó agua en la cara y probó de peinarse de nuevo, aun a sabiendas de que no iba a servir para nada.

Después de secarse la cara, miró detrás de la puerta del baño: al menos si había llevado la bata para poder salir del cuarto. Se puso el trozo de tela del mismo color que el camisón, pero de manga larga y largo hasta las rodillas y salió de la habitación.

En días en las que no podía dormir, cuando estaba en su casa, se levantaba e iba a la cocina: se preparaba una humeante taza de alguna infusión: se la tomaba intentando dejar la mente en blanco y, una vez fregada la taza, volvía a la habitación. Sí, eso era lo que iba a hacer, pero… ¿Dónde estaría la cocina?

***

Había sido difícil convencer a la pelirroja que se fuera con ellos a tomar una copa, pero al final había cedido. Había hablado muy poco y muy respetuosamente, pero habían conseguido algo más (además de que fuera a tomar algo): que dejara de hablarles de usted. Un gran paso… ¿no?

Era extraño ver a una persona que podría ser de tu misma generación hablarte de usted y con tanto respeto; pero intuyeron que había alguna razón (que obviamente no había dicho) para hacerlo.

Recordó las caras de Quinn y de John, embobados cuando sonrió después de un mal chiste del rubio. Seguramente él también se hubiera quedado con esa cara si hubiera sido hetero, pero no lo era… Aun así, pensó, que la chica tenía una sonrisa muy bonita que debería mostrar más a menudo.

Tenía un nosequé que la hacía verse tan frágil… Tan… No sabia qué le hacía sentirse de ese modo, pero sabia que había una razón por la que no quería que le pasara nada malo.

Blaylock se durmió pensando en la tímida sonrisa de Lilith y en los bonitos ojos de Quinn al mirarla y ver que había sonreído gracias a su pésimo chiste. Eran ojos de orgullo.

***

Obviamente ESO no era la cocina. Aunque… Y si….

~ No es muy tarde… Además he bajado dos pisos desde las habitaciones… Y… Las paredes…. ~ Se acercó hasta la mitad de la pequeña sala rectangular. Allí delante había el más maravilloso piano de cola que hubiera visto jamás… Fuera de una tienda…

Pasó las manos por encima de la madera teñida de negro y un escalofrío recorrió su espalda. Rodeó el instrumento sin perder el contacto con el mismo y se encontró con la baqueta. Miró de nuevo la puerta cerrada y luego volvió a mirar el piano. Finalmente, se sentó en la banqueta y subió la tapa que cubría las teclas.

¿Estaría afinado?

***

Miraba a su alrededor y todo lo que veía eran albinos con cara de perdedor. H sabia que no tenía más remedio que asistir a ese tipo de conferencias convocadas por el Líder, pero para ser francos lo encontraba un aburrimiento y un tramite para poder hacer lo que a él le gustaba: cortar, descuartizar, degollar y, definitivamente, matar. Sí, su actividad preferida era matar. Matar vampiros civiles y cabrear a los Hermanos (o militares de su raza) para poder tener una pelea que no fuera como las de parvulario.

El Líder hablaba de algo… ¿de qué? Realmente no tenía ni idea, pero tampoco le importaba… No mucho en realidad. Estaba allí que ya era más de lo esperado por su parte. Aunque, claro que no ir sabiendo las consecuencias que acarreaba el no hacerlo… Era de estúpidos… Porque obviamente ya había experimentado la represalia de no asistir a esos muermos de reuniones.

H miró el reloj de pared. Hacía rato que marcaba las 11.08, una hora poco habitual para detenerse, pensó. Miró de nuevo al Líder que parecía concentrado en hablar de nuevos planes a las nuevas incorporaciones.

Se aburría.

Se aburría mortalmente.

Además, saldría de allí y no habría vampiros a quienes machacar después de que sus músculos estuvieran durante una hora adormecidos por ese charlatán que no tenía ni pizca de gracia en animar las tropas. No habría vampiros… Nadie a quien machacar un rato… “¡Mierda! ¿Por qué las reuniones son a la mañana? Aunque lo sabía perfectamente le jodía de igual manera.

Dos o quizás tres horas después, salía entumecido del salón de reuniones y se metía en el coche con J siguiéndole los talones.

~ La impotencia no es lo peor de nuestra condición. ~ dijo mientras conducía hacia el piso.

***

Tenía la percepción de estar en un lugar lleno de gente, pero solo al mismo tiempo.

Volver a la mansión… ¿había sido una buena idea? Aun no lo sabía, pero si sabía que la cara de felicidad de John Matthew no la cambiaría por nada del mundo… Aunque ese chico tenía que contarle cosas… Muuuchas cosas. Como por ejemplo, ¿Un Ahstrux nohtrum? Aunque conociendo a Quinn y Blay no hacía falta que a ninguno le hubieran nombrado su astro… ¡Santa virgen Escribana, como había cambiado! Físicamente, claro, porque parecía solo igual que siempre… ¿Y si…? ¿Y si encontrara una shellen? ¿Alguien como su Wellsie?

Se levantó de golpe con ese pensamiento.

El rostro de Wellsie sonriéndole.

Se metió en el baño y, sin prender la luz, se echó agua en la cara. Quizás si se refrescara pudiera conciliar el sueño… Aunque, mejor si le daba a las pesas y recuperaba pronto su forma y volvía a patear culos albinos y, de alguna forma, lidiaba con la pena de alguna otra manera…

Mientras se machacaba el cuerpo a base de abdominales y pesas, procuró no pensar en nada… En nada o casi nada. Procurar dejar la mente en blanco era parte de ese entrenamiento, tal y como él lo veía.

Sudaba a mares, cuando oyó una melodía parecida a una canción que hacía tiempo sonaba en su antiguo MP3, antes de que accidentalmente cayera en la lavadora. Era probablemente la misma canción pero versionada…. ¿Realmente estaba escuchando NUMB de Linkin Park a base de piano? Las pesas cayeron a ambos lados de la banqueta. Se secó el sudor y siguió escuchando.

La melodía provenía de un piso más abajo, por la amortiguación del sonido, pero… ¿Quién había puesto música a esas horas? ¿Y tan alta?

Realmente no le importaba mucho tener respuesta a esas preguntas, porque la música consiguió lo que no habían conseguido las pesas: relajarle.

***

Era la segunda noche consecutiva que los llantos de Nalla hacían que ninguno de los dos pudiera dormir. Sabían que había algo que la asustaba pero… Por la noche, cuando ya pasaba la hora de ir a dormir y que podía jugar, parecía que no había pasado nada y, eran sus padres los que mostraban grandes ojeras bajo sus ojos.

~ Nalla… Vamos déjalo ya… ~ Bella estaba sentada en el balancín con su hija en brazos procurando que se tranquilizara. Llevaban ya unos diez minutos balanceándose juntas pero la cosa no funcionaba. Z se incorporó y miró a su familia. ~ Lo siento, pero…

~ Deja que la lleve a dar una vuelta, a ver si así se tranquiliza y tu procuras dormir un poco… ~ Bella negó.

~ Yo iré a dar una vuelta, tu eres quien luego sale a luchar y… ~ Su Hellren ya estaba delante suyo, sólo con el pantalón del pijama, tendiéndole los brazos hacia su hija.

~ Vas a enfermar, Bella, necesitas descansar y, si mañana pido a Wrath un descanso sabes que me lo dará sin problema alguno. ~ Pero la clave estaba en sus palabras: si se lo pedía… Y estaba claro que no se lo pediría. Bella fue a negarse de nuevo, pero entonces Nalla volvió a llorar aun más fuerte.

Anduvo con la pequeña a cuestas un buen rato. Pasó por delante de la puerta que daba a la sala de entrenamiento y, consideró llevar hasta allí a Nalla, pero luego no le pareció tan buena idea: Corriente de aire, frío… Así que siguió caminando hasta un par de pisos más a bajo, donde escuchó algo parecido a un piano.

Extraño, no sabía que en ese piso hubiera habitaciones… Y mucho menos que a alguien, además de Phury, se pusiera a escuchar música a esas horas del día.

Siguió andando en su intento de calmar a su hija acercándose a la habitación de donde salía la música y, para su sorpresa Nalla fue callando a medida que se acercaban. A más cerca de esa habitación, menos llanto de Nalla. Era extraño, pero esa melodía sonaba muy parecida a NUMB. ¿Cuándo Linkin Park había versionado su canción para piano? Sin pensárselo mucho y viendo que a Nalla sólo le quedaban unos pocos sollozos entró en la habitación sin pedir permiso.

Vídeo: http://www.youtube.com/watch?v=1FAvWYv613I

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One Response

  1. Cris

    Es que cuando los bebes se ponen así desesperan a cualquiera.

    Seguro que Lya y Z van a terminar siendo muy buenos amigos

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