Amante Silencioso – Capitulo 11

agost 12th, 2010 by Taeko
This entry is part 11 of 14 in the series Amante silencioso

Capitulo 11

Definitivamente lo que sonaba no era un CD.

La puerta se cerró demasiado rápido para evitar que Z pudiera evitar que el ruido asustara a la chica, que obviamente dejó de tocar dejando que sus manos cayeran sobre un montón de teclas.

~ Yo… ~ Al ver al Hermano se levantó de golpe de la banqueta y empezó a disculparse, pero su voz quedó tapada por la de él. ~ Lamento haberte asustado. ~ Lya al oír la voz del hermano decidió que era mejor dejarle hablar. ~ Creí que… Bueno… De hecho… No sabía que aquí había un piano y que… ~ El llanto de Nalla hizo que la tensión entre ambos desapareciera y Z soltó un bufido de resignación. ~ Vamos chiqui… ~ La acunó entre sus brazos, pero la pequeña no cesaba de llorar, había vuelto a la carga y parecía que alguien le había regalado un megáfono.

El piano sonó de nuevo. Era una nana que pareció volver a calmar a la pequeña. Z miró a Lya tocar y luego a su hija y susurró un gracias para que todo siguiera igual… Con la tranquilidad que le daba el no oír el llanto.

~ ¿Siempre llora? ~ Se atrevió a preguntar mientras sus dedos volaban por las distintas teclas de la nueva pieza que les envolvía.

~ No… Sólo esta teniendo una mala época. ~ Zadist bostezó. Se había sentado en una silla que había encontrado arrinconada en una esquina de la sala. ~ A veces le canto pero… Últimamente… ~ Volvió a bostezar. ~ No sabemos que tiene pero… Nos esta volviendo locos. ~ Lya sonrió cómplice al tercer o cuarto bostezo del macho.

~ ¿Quiere que me la quede un rato y así puede usted descansar un poco? ~ No acostumbraba a atreverse a sugerir cosas a los vampiros pero realmente parecía necesitar un descanso. ~ Puedo tocar un poco más y luego si quiere la llevo a la habitación.

~ ¿No vas a dormir? ~ Lya miró las teclas como si esa parte de la canción fuera importante y pudiera olvidar donde iba cada dedo.

~ No… Hoy no podría dormir ni que quisiera… ~ Dijo pesadamente pensando que no sería escuchada. Zadist miró a la chica y vio como volvía a alzar la cabeza. ~ No se preocupe por mí… Usted va a necesitar las horas de sueño más que yo si va a salir…

~ ¿Estas…estas segura? ~ Quizá no habían empezado con buen pie, pero en la cena la había analizado y el hecho de que se hubiera quedado ahí una hora tocando para su hija decía mucho a su favor.

Lya asintió.

~ Sólo déjeme esa manta para que ella no pase frío y ya esta. ~ Z se levantó y se acercó a la pelirroja.

Lya se volteó hacia él y, tocando con una mano, esperó que él mismo acomodara a la pequeña en su regazo. Zadist puso a Nalla encima de la pelirroja y esperó que la pequeña llorara, pero no lo hizo, solamente se recolocó buscando el calor del nuevo cuerpo que la sujetaba.

Mientras Lya miraba el pequeño bulto moverse entre sus brazos y sonría al ver que no lloraba, notó como algo se posaba en sus hombros. Era la chaqueta del pijama del macho.

~ No vas muy abrigada que digamos ~ A lo que Lya se puso roja. Ahora que lo recordaba sólo iba con el camisón y una bata fina, que a ojos de cualquiera de sus antiguos amantes era bastante sexy. ~ No quiero que te resfríes por quedarte a hacer de niñera.

~ Gracias… ~ dijo volviendo a mirar las teclas.

~ A ti, por no dejar de tocar. ~ Z le puso una mano en el hombro y lo apretó a modo de despedida.

***

En la cama, abrazando a su Shellen por la cintura, oía a lo lejos un piano. Era relajante, seguramente porque era una especie de nana.

~ Wrath… ~ Como toda respuesta la apretó más en su abrazo. ~ ¿Qué percepción tienes de Lilith? ~ La cabeza de Beth, su Beth, estaba apoyada en su torso y su pelo negro le hacía cosquillas cada vez que aspiraba profundamente para grabar en su mente ese dulce aroma de su shellen.

~ ¿Percepción?

~ Sí… ¿Qué te parece?

~ Me basta con saber que ha traído a Tohrment a casa. ~ Beth se quedó brevemente en silencio y eso hizo que el Rey Ciego se percatara de que algo no iba bien. ~ ¿Qué sucede? ~ Beth no contestó al instante, simplemente cambió su posición para mirar a la cara a su hellren.

~ La vi llorar…. Y ni siquiera sabía que lo estaba haciendo… ~ El macho sabía que posiblemente habría algo más y esperó que continuara. ~ Luego, con muchísimo respeto, se disculpó y me dijo que había quedado, se levantó y se fue… Pero hablé con John y me ha dicho que había sido una agradable sorpresa que la chica fuera con ellos…

~ Habrá cambiado de opinión…

~ Sí, pero…. ¿Quién llora por cambiar de opinión? ~ Wrath puso un fleco de cabello tras la oreja de la morena y dejó la palma cerca de su mejilla.

~ Sé que buscarás el porque de todas tus dudas, ~ Sí, ahí aun quedaba un poco de su vena periodista. ~ Pero, Beth, déjale que sea ella quien quiera hablar… Por lo que he podido averiguar, ella sólo esta aquí porque Tohrment insistió.

~ Pero…

~ Es una buena chica, sólo deja que se de cuenta de que sólo somos vampiros y que no comemos….

~ Esta bien, esta bien… Pero, ¿seguro que no comemos? ~ La voz seductora de su shellen fue como dar rienda suelta al macho vinculado que había en él.

Se incorporó lo suficiente para atrapar sus labios en los de él y recorrer lentamente todos y cada uno de los rincones de su boca. Sus manos volaron hacia su cintura para poder acomodarla encima de su cuerpo.

Beth al notar su erección presionando sobre su vientre gimió sin despegarse de su boca, a lo que Wrath sonrió pasándole las manos por debajo de la camisa de él que usaba para dormir. Los besos de Beth fueron despegándose poco a poco de la boca de Wrath y fueron hacía su cuello, mientras que las manos inquietas de su marido pasaban por toda la espalda de la hembra. Beth siguió su camino de besos y mordisquitos por el cuello y la clavícula, deteniéndose cuando Wrath estimó que hacía demasiado rato que llevaba su pijama puesto.

Las manos de Warth pasaron por debajo la camisa y la sacaron por la cabeza de su mujer sin necesidad de desatar los botones y entre sacar la cabeza y los brazos de la camisa la cambió de posición debajo suyo. Besó su cuello y bajó por un camino de besos hasta sus pechos.

Beth gimió. Colocó sus manos en los hombros de Warth para no dejarle retroceder mientras disfrutaba de cómo la lengua pasaba por su pezón derecho y lo ponía erecto, mientras una de las manos pasaba por su barriga hasta dar con la goma de sus braguitas.

Warth pasó la mano por encima de la tela que cubría el triangulo mágico y notó como estaba muy mojada. Sonrió y siguió bajando la lengua por la barriga de su mujer deteniéndose en el ombligo y haciéndola reír. Momento en el que aprovechó para sacarse el pantalón con el que dormía.

~ Tu risa es lo más bonito que he oído en la vida, nena…. ~ Una vez dicho esto volvió a su trabajo de besar la barriga para bajar por encima de la tela de las braguitas y seguir con su correteo de besos y pequeños mordisquitos torturando a Beth.

Beth gimió a modo de reproche: ¿cuándo iba a continuar sacándole la única pieza de ropa que le quedaba? Warth conocía tal gruñido así que: fuera tela y se lamió los labios a modo de bienvenida.

Saboreó a Beth como si fuera su primera vez, probando cada uno de los pliegues que ahí a bajo había, mientras que sus dedos índice y corazón hacían investigaciones en las profundidades, notando los espasmos que causaban en el cuerpo de la hembra.

En uno de ellos, Beth se contrajo contra ambos dedos de tal manera que Warth supo lo que venía: un orgasmo, sonrió apretado contra los labios vaginales de su mujer y siguió lamiendo esperando que su orgasmo llegara hasta lo más alto.

Cuando Beth pudo mantener su respiración de una manera más o menos normal, Warth ya estaba ahí para besarla profundamente.

~ Te quiero. ~ Los ojos de Beth mostraban amor, amor profundo por su marido y él podía imaginárselo, pero no verlo, así que tocó la mejilla de Beth e imaginó como se verían.

~ Yo también. ~ Mientras esas dos palabras surgían de él con un gruñido profundo entró en ella, pero al instante Beth se cambió de posición quedando ella encima de él, tal como a él le gustaba.

Le cabalgó primero lentamente, torturándole, pero luego la pasión le pudo y su ritmo fue a más. Warth tomó las caderas de Beth para marcarle el ritmo y cuando vio que llegaba el tan deseado orgasmo la hizo recostarse contra él y ella entendió que le ayudaría alimentarse, así que retirándose el pelo a un lado le dejó el desnudo cuello cerca de los colmillos que ya se habían alargado.

Clavó los colmillos en la tierna piel y tomó de ella mientras su orgasmo hacía la GRAN aparición, lo que provocó que Beth se corriera con él.

***

En el instante en que salía de una reconfortante ducha después de haber dormido más de 4 horas seguidas, llamaron a la puerta.

~ En seguida voy. ~ Bella pasó por el lado de su hellren y le dio un azote cariñoso en el culo. ~ ¿Te he dicho hoy que te quiero? ~ Z sonrió y atrapó sus labios en los suyos.

~ No aun… ~ Los golpes se repitieron. ~ Debe ser Lilith con la niña. ~ Dijo mientras dejaba que su mujer se alejara de él para abrir la puerta. ~ Buenos días.

~ Buenos días, señorita… ~ La chica tenía en brazos a un pequeño bulto que aun respiraba acompasadamente.

~ Gracias por cuidarla… No sé como te lo has hecho para que no llorara, pero gracias… ~ Obviamente Z no le contó que para que su hija no llorara había tenido a la chica tocando el piano gran parte de la mañana.

~ No se preocupe. ~ Bella tomó en brazos a la pequeña y Zadist se acercó a la puerta.

~ Necesitas que… ¿Algo? ~ Lilith negó y le tendió la chaqueta que le había prestado.

~ Gracias. ~ dijo una vez que Z tomó la prenda. ~ Será mejor que me marche ya, seguro tienen cosas que hacer. ~ Se volteó, no sin antes hacer una pequeña reverencia, y se fue hasta su habitación.

Zadist se volteó cerrando tras de si la puerta y vio a Bella sentada en el balancín.

~ No sé como darle las gracias… ~ Dijo mientras Z escogía el conjunto que su hija iba a llevar. ~ Tenía ojeras, así que supongo que no debe haber dormido mucho… Seguro que se ha pasado la noche en vela porque no paraba de llorar.

~ Eso es lo de menos, ahora. Vamos a dejar que duerma un poco más y la despertamos… ¿Quieres? ~ Bella no pudo negarse cuando los labios de su marido la hicieron callar a modo de “y no se hable más”.

***

Lya entró en la habitación y vio muy tentadora la cama sin hacer, pero su cuerpo se negó a acercarse a ella y pasó directamente a la ducha.

Abrió el grifo del agua fría, pero luego se lo repensó y abrió también el del agua caliente y mientras esperaba que el agua tomara temperatura, salió del baño para agarrar algo de ropa limpia: unos tejanos de pitillo y una camisa a cuadros servirían.

Se quitó la bata y la tiró en la cama mientras se acercaba de nuevo al baño donde una vez dentro cerró la puerta.

Quiso enfrentarse a su reflejo, pero estaba tan agotada que prefirió no meter el dedo en la llaga. Se desprendió del camisón y de las braguitas y se metió bajo el chorro de agua.

Deberías volver… Tohrment ya esta con los suyos… ¿no?” Sacó la cabeza del agua y asintió. “Habrá que avisar a Nessi…” Tomó nota mental y empezó a enjabonare la cabeza. “Te duchas, te vistes, comes y… Haces las maletas”

***

Era la primera comida y todos o casi todos comían mientras charlaban de sus cosas. Lya miraba a su alrededor: casi todos emparejados, casi todos con su familia, todos riendo y charlando… “Todos son felices, ¿no?” Volvió a mirar y al encontrarse con los ojos Vishous – uno de los hermanos a quien había conocido la noche anterior – volvió a mirar su plato: ¿Qué hacía ella observando tan descaradamente? ¡Gracias debería dar porque la dejaran comer con ellos en la misma mesa!

Se le hizo un nudo en la garganta y eso fue señal inequívoca: ya no tendría más hambre por ahora. Retiró su plato y cuando Fritz fue a preguntar si le pasaba algo a su comida ella negó y se disculpó por no tener más hambre. El hombre pareció preocuparse brevemente por ella, pero cuando a Nalla se le cayó la cuchara de sus papillas al suelo corrió a por otra limpia.

Lya cerró los ojos mientras empezaba a oprimírsele el corazón. Tenía que salir de allí. Hoy.

~ ¿Estás bien? ~ La voz de Marissa, la mujer de Butch, hizo que se percatara de que no lo estaba. De que empezaba a notarse mal el brazo izquierdo y que lo tenía agarrado como si se le fuera a caer.

~ Tengo que… ~ “llamar a Nessi” pensó, pero no lo dijo, pues Nessi ya estaba allí, ayudándole a salir de la habitación, mientras el silencio ocupaba el principal papel en el comedor.

Una vez fuera de la sala, Nessi la dejó sentarse mientras de algún lugar sacaba un par de pastillas y alguien le tendía un vaso de agua.

Los avisos de que su corazón iba de mal en peor iban a más, razón por la que Nessi había aprendido a ver cada vez más rápidamente los amagos de ataque que tenía su chica.

Ese sitio no la ayudaba. Ese estado de nervios permanente por si se encontraba a su padre, por si esto o por si lo otro tampoco…

~ ¿Crees que puedes levantarte? ~ Una voz que sonaba muy parecida a la de la doctora Li cuando estaba en plena faena, la sacó de sus pensamientos y consiguió hacerla volver a la realidad. Enfocó la vista hasta ver la cara de la mujer de V.

~ Creo que estoy bien.

~ No, no lo estás. ~ Tohrment estaba cerca de Nessi.

~ Lo estaré. ~ Sin molestarse siquiera por intentar convencer a su cuñado, miró a Nessi. ~ Nos volvemos a casa… ¿Puedes, por favor, hacer la maleta? ~ Mientras Nessi asentía, dos voces se cruzaron.

~ No creo que se conveniente que…

~ No, no te vas hasta que.. ~ Ambos se miraron y luego miraron a Lilith.

~ Tohrment, ya estas aquí. A partir de ahora tu eres quien va a saber qué hacer y qué no… Yo ya no te puedo ayudar más. ~ Sonrió sólo para darle confianza. ~ Tienes a todos de tu lado aquí, así que no hay de qué tener miedo. Además John Matthew esta encantado con tenerte de vuelta… Lo único que te hace falta es comer y volver a patear culos… ~ Lya no era de hablar así, pero sabía que era la única manera de hacerle ver la realidad. Él ya había hecho mucho hasta llegar ahí, sólo faltaba una cuarta parte por cumplir donde ella no seria útil.~ Y, no sé que iba a comentarme usted, ~ Dijo dirigiéndose a la hembra, ~ pero no es ni la primera vez que esto sucede, ni creo que vaya a ser la última, así que no se preocupe, sé apañármelas. Aun así gracias.

~ Señorita Lilith… ¿Está segura de que quiere que haga las maletas? ~ Lya asintió.

~ En breve iré a ayudar. ~ Dijo aun sentada en el suelo.

~ Creo que no deberías hacer las maletas… ~ la voz de Jane se volvió más seria. ~ Por los síntomas que tienes y, si fueras humana, te diría que tienes algo en el corazón y que debe ser examinado lo antes posible…

~ Mi médico esta al tanto de mi historial… Gracias. ~ La forma tajante en la que cerró la discusión hizo que Tohrment no quisiera apoyar a la doctora.

~ Pues llama a tu médico y que venga a examinarte. ~ Dijo más testaruda que Lya. ~ Yo no pienso dejar que te vayas sin un examen médico que me garantice que vayas a volver sana y salva a casa.

~ Ella tampoco va a garantizarlo. ~ Suspiró.

~ Pues deja que yo te examine. ~ Lya negó con la cabeza.

~ Sólo quiero irme…~ Procuró ponerse en pie y parecía que tenía la suficiente fuerza para mantenerse ella sola.

~ No vas a hacerlo sin un examen médico. ~ Eso no lo había dicho Jane, ni tampoco Tohrment, así que esa voz autoritaria sólo podía venir de un único vampiro. ~ Trajiste a Tohrment de vuelta y pienso a asegurarme de que tu vuelves a casa en las mejores condiciones posibles y éstas no son teniendo simulaciones de ataques al corazón. ~ La voz de Wrath resonó en el pasillo y vio como la doctora sonreía por su victoria.

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3 Responses

  1. La nuky

    se va a ir???no puede irse todavia sin ligarse a algun hermano!!!!!!!!!!¬¬…..pero me esta gustando la historia=D
    ya te mandare un mail de los mios;)
    t’estimo(K)

  2. Júlia

    Que no se’n vagi ehhhhhh!!!!! Que aquí queda molt ‘tomate’ per treure!

  3. Cris

    Me da mucha pena por ella, que este tan enferma, pero vamos, está claro que en cuanto Jane la examine no la va a dejar marcharse de la mansión. Menudo caracter se gasta esa hembra ;p
    Que la inspiración esté contigo y actualices pronto
    :x

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