Amante Silencioso – Capitulo 13

setembre 1st, 2010 by Taeko
This entry is part 13 of 14 in the series Amante silencioso

Capitulo 13

Nessi conducía de regreso a casa. Aun no habían salido de Cadwell pero quedaba poco para estar fuera y poder tomar la autopista hasta su ciudad y eso era por lo que Lya no podía estar tranquila: ¿su ciudad? Donde nadie la conocía prácticamente, donde no tenía más que un trabajo cutre, donde ni siquiera su padre se molestaba en ir porque era… Porque ella vivía allí.

~ Señorita Lya, ¿Esta bien? ~ La pelirroja asintió sin mirarla. ~ No nos habremos precipitado en irnos, ¿no?

~ La doctora consintió. ~ Nessi no había estado presente cuando la doctora Jane había dado el alta a la chica pero le hubiera gustado preguntarle tantas cosas acerca de si la chica iba a estar bien… Nessi se sentía sumamente protectora con Lya, probablemente porque la había criado como si fuera su hija, porque la había visto llorar tantas veces y la había consolado y tan pocas veces que la había visto sonreír le daban ganas de patear culos si eso la hiciera reír y verla feliz por un rato… “pero por un rato que dure años, por favor… Se lo merece, de verdad Virgen Escribana, ella más que nadie…”

~ ¿Prefiere que busquemos un bar de carretera para poder comer algo y de paso repostar? ~ Preguntó Nessi unas dos horas después de haber salido de la casa. ~ No ha comido casi nada en la primera comida…

~ ¿Sabes qué me apetece? Un trozo de tarta de queso con salsa de arándonos… ~ Dijo mientras Nessi le sonreía.

~ ¡Pues vayamos a por esa tarta! ~ dijo mientras le daba al intermitente para poder salir de la autopista para meterse en una carretera que llevaría a algún pueblo o algo.

***

Había vuelto a la casa. Había llegado ahí poco antes de la puesta de sol y se había quedado mirando la ventana de la habitación donde ella había estado llorando durante toda la noche cuando comprendió lo que su hermano era… Cuando supo de qué vivía y porque su pelo se había vuelto canoso antes de tiempo… Él la observó desde el mismo punto que ahora estaba, con los puños bien cerrados y clavándose las pequeñas uñas en las palmas haciendo que sangraran líquido negro…

Cerró los ojos procurando alejar esos ojos llenos de dolor y pena (y siempre había jurado que algo de compasión también había) y se fue de allí.

Entró en ese bar atraído por la chica de la barra. No era una atracción física desde el punto de vista sexual (algo de lo que se encargaba el hecho de ser impotente), sino más bien una atracción de familiaridad con ella. Se sentó en un lateral de la barra para poderle observar los rasgos de forma más detallada.

~ ¿Qué le pongo? ~ La camarera había aparecido de la nada con aspecto de estar agotada, que para ser humana se podía entender ya que eran las 2.57 de la mañana según el reloj de neón de la pared.

~ Un café y… ~ la pelirroja se percató de cómo le miraba y se atrevió a hablarle.

~ La tarta de queso con arándonos esta buenísima, se lo aseguro. ~ Dijo sonriéndole cordialmente antes de darle un nuevo bocado al pastel.

~ Pues… Eso mismo ~ Dijo sonriéndole de vuelta a la pelirroja. La camarera dijo algo que no escucho y se fue. ~ Gracias por la sugerencia… ~ Esperó que volviera a sonreírle pero no lo hizo, sólo dijo algo parecido a “de nada” y siguió comentando algo con la mujer mayor que tenia a su lado.

Joder H, es ella… Se parece tanto…. Sólo si llevara el pelo suelto y sujeto con una pequeña pinza los mechones de delante podría decir que… Que ella ha regresado a mi…”

La observó comer mientras él simulaba hacerlo. Sus gestos le llevaban al pasado, aunque no sabría decir si era porque éstos se parecían o por el hecho de haber pasado tantas horas observando la ventana de la habitación de su hermana.

~ Nessi, de verdad, no podría comer nada más… ~ Dijo cuando su compañera le preguntó por tercera vez si estaba segura de no querer un trozo más de tarta. ~ Estaba riquísima pero ni aunque me lo propusiera podría dar otro bocado.

~ Está bien, pues pago, paso por el baño y regresamos a casa. ~ La mujer se levantó del taburete y fue en dirección a la caja que había al final de la barra, justo en el momento en que el hombre que las había estado observando se levantaba para ir al baño.

~ Por el amor de dios, si no le gustaba la tarta podría dejarla sin tocar y no hacer este… ¡Ugs! ~ La camarera que recogía el plato intentaba evitar sus vascas hacia esa “destroza” que había hecho H con la comida para evitar que se notara que no comía.

~ Pues no lo entiendo porque mire que estaba rico el pastel.

~ Gracias, lo hace nuestra jefa. Es su especialidad.

~ Entonces felicítela. ~ Dijo Nessi entregando un billete para pagar la comida.
~ Gracias por la visita y que tenga un buen viaje.

***

La pequeña estaba sumamente agitada. No había dejado de llorar en toda la noche y había rehusado jugar con cualquier juguete, lo cual había desperado hasta tal punto a su madre que también se había echado a llorar de impotencia.

~ Vamos chiqui… ~ Bella estaba sentada en el balancín mientras que su hija estaba en la cuna de pie, con la cara roja y berreando como si tuviera un par de altavoces en vez de pulmones. ~ Dime que te pasa…. ~ Bella se quitó las lágrimas que rodaban por sus mejillas volviéndose a acercar a la cuna, lo que consiguió un chillido por parte de Nalla.

Golpearon la puerta y Bella se fue a abrir respirando hondo.

~ Yo… Lamento todo el escándalo… Pero… ~ El Rey estaba delante de su puerta con Beth a su lado.

~ ¿Qué le pasa? ~ Beth pasó por el lado de su amiga y se acercó a la cuna, mientras su Hellren se esperaba en la puerta acariciando a su perro lazarillo.

~ Ni siquiera lo se… Ha sido subir aquí y que Zadist se fuera y ha empezado… Él a veces le canta y se calma, pero… Ayer por la noche sé que la calmó Lilith, aunque nadie me ha dicho como y… ¡Nalla por favor! ~ Bella no sabía como pedirle que se calmar o hacerla calmar.

~ ¿Y darle una vuelta? ~ Toda idea podía ser buena.

~ No puedo cogerla sin que me pegue o me tire del pelo… ~ Beth dejó caer los brazos que había acercado a la cuna por si acaso.

~ Ayer sonaba un piano. ~ Recordó Wrath. ~ O le ponéis un CD o encontráis quien lo tocaba y los bajáis a ambos dos pisos a bajo donde hay el piano de cola.

~ ¿Hay un piano de cola? ~ Preguntaron ambas a la vez.

~ ¿Quién toca? ~ Rectificó la pregunta Bella al darse cuenta que tener el piano era lo de menos.

~ Antes, el padre de Beth, ahora… No tengo ni idea.

~ ¡LILITH! Po eso vino a traer a Nalla esta mañana. Es ella la que toca…
~ …En ese caso tenemos un problema. ~ dijo Beth mordiéndose el labio ~ En cuanto Jane le ha dado el alta se han ido. ~ Bella quiso morirse en ese momento.

~ ¿Y no hay nadie que sepa tocar?

~ No que yo sepa.

~ ¿Y si le ponemos un CD? ~ sugirió Beth viendo como su amiga perdía las esperanzas de volver a tener oídos.

~ ¿Cual? Ni siquiera se de alguno que toque sólo piano o que pueda calmarla o que… ~ Bella se detuvo cuando Wrath le paso el teléfono móvil descolgado.

~ Esta llamando a Nessi, la doggen de Lilith, pídele que te diga algún CD o que venga a por un concierto privado…

***

Desde el retrovisor vislumbraba su pelo, era tan pero tan bonito… Y fino, muy fino. Antes de subirla al coche le había acariciado el pelo recolocándoselo en su sitio, procurando que la sangre lo manchara lo menos posible. Aunque tenia  que reconocer que lo más increíble no era la finura del pelo sino el calor que emanaba su piel, ese calor que demostraba a cualquiera que estaba viva.

Condujo con cuidado de no despertarla, con esmero por trazar las curvas de manera que su cuerpo no cayera del asiento y no se despertará. Condujo por calles silenciosas cuando llegó de nuevo a la ciudad. Condujo evitando los alborotos del centro y de la zona de bares que tanto le gustaban para pelear, pero que tan despreciables parecían en ese momento.

Volvió a comprobar por el espejo como su pecho se levantaba al respirar y como bajaba de manera acompasada. “¿Soñará? ¿Conmigo? ¿Con su hermano?” Se la veía tranquila, relajada… Era tan bonita… “¡Dios! Que orgullo ser el hermano de esta preciosidad”. Volvió a fijar la mente en la carretera y en las calles buscando las más tranquilas. En esos momentos dar más o menos vueltas era lo de menos. Lo importante era que ella pudiera descansar y dormir, pues debía estar agotada… Se lo decían esas pequeñas ojeras que tenia bajo sus preciosos ojos oscuros.

***

Su móvil sonó. Estaba escondido en alguno de los bolsillos, pero se apresuró en contestar, sin ni siquiera mirar la pantallita del aparato.

~ ¿Lya? ¿Dónde estas?

~ ¿Lya? ¿Quién es Lya? ~ Era obvio que no era Lya, pero conocía a esa mujer.

~ ¿Señorita Beth?

~ Sí soy yo… Puedes esperar un momento, Nessi, Wrath quiere hablar contigo. ~ Si hubiera estado en la habitación de Bella, se hubiera dado cuenta que al escuchar el nombre que Lilith no quiso utilizar en la fortaleza, Wrath supo que algo no iba bien.

~ ¿Nessi? ~ Obviamente Beth no había esperado que la doggen contestara para pasarle el teléfono al su Hellren. “¿Por qué esa sensación de que algo no va como tiene que ir?” se preguntó Beth al ver la expresión que tomaba la cara de su marido.

~ Señor… ~ Saludó a su manera la doggen.

~ ¿Qué ha pasado? ~ Nessi no entendía como él podía saber que había sucedido algo, pero aun así se lo contó.

~ Paramos a tomar un café, porque Lilith no había comido en la Primera Comida, y al salir al coche de nuevo no estaba. Llevo más de una hora buscándola por los alrededores y he preguntado en la cafetería y sólo saben decirme que salió y que el chico de la barra salió no mucho más tarde que ella… ~ Wrath supo que eso de “el chico de la barra” no sonaba bien y se alejó de las dos hembras para poder hablar más tranquilamente.

~ Nessi, necesito que me digas exactamente qué bar es. Te iremos a buscar y te ayudaremos a encontrar a Liltih…

~ Sí, señor… Gracias. ~ Wrath notó como la doggen tenía un nudo en la garganta. Tal y como le había dicho Fritz esa misma mañana, al preguntarle qué le parecían esas dos hembras, Nessi era algo así como el único familiar bueno de la chica hasta que Tohrment regresó y para la doggen la hembra era algo así como la hija que nunca tuvo.

Dos horas más tarde, Butch y Vishous estaban junto al coche de Nessi y Lilith. Habían llegado y habían ido a preguntar al bar por la chica después de que Wrath les llamara y les hiciera ir y les había hecho ir a ellos por una razón obvia: Butch había sido policía así que sabría como llevar una investigación discretamente sin llamar demasiado la atención.

~ Así que al volver de los aseos ella ya no estaba. ~ Nessi volvió a asentir. Tenía las manos entrelazadas a la altura de los labios en un intento de evitar que las lágrimas se derramaran se manera involuntaria.

~ ¿Nessi, puedes describir al hombre de la barra? ~ Preguntó al más estilo interrogatorio Butch, lo que hizo que Nessi se pusiera en alerta roja.

~ ¿Creen que a sido él? ¿Creen que él ha secuestrado a mi niña? ¿Lo creen? ¿Creen que le ha hecho algo, no es cierto? ~ Vishous miró mal a Butch por haber presionado ese botón, pero pareció no afectarle tal cosa.

~ Nessi, descríbelo.

~ No más alto de un metro setenta, pelo blanco, tez clara ojos marrones…

~ Volvemos a casa. ~ Nessi negó con la cabeza.

~ ¿Y Lilith?

***

~ ¡¿Es que te has vuelto loco?! ~ A lo lejos oía a alguien hablar (“quizás chilla…“) pero no podía entender sobre qué. Su cabeza daba vueltas y estaba más cerca de ser un tiovivo que una cabeza. Prefirió no intentar moverse, ni siquiera tenía muy claro que respirar fuera una buena idea. ~ Traerla es mala idea… Muy mala idea…. ~ Seguía oyendo la voz de alguien lejos… Muy lejos… Quizás le separaban algunos metros, quizás estaban separados por puertas o paredes o… Quizás era parte de su imaginación.

Se concentró en sí misma intentando no hacer caso a ese hombre que oía. Procuró recordar qué había pasado para saber donde podría estar… Más o menos:

Esa noche había partido de la fortaleza para regresar a su hogar con Nessi… “Sí, eso es… Volvíamos a casa… En coche… Tenía hambre…” Se había desviado del trayecto para ir a comer…  Comer… Comer… “¡pastel!” Habían comido tarta de queso con arándonos y luego se habían tomado un par de cafés cada una. “Nessi se alegraba de verme comer… Sobretodo después del amago de ataque que he tenido en la fortaleza… ¿Tohrment?” De repente pensó en su cuñado. “No parecía muy convencido de dejarme marchar… ¿me habrá obligado a volver?” No lo sabía… Aunque probablemente lo sabía pero no lo recordaba… No recordaba más allá de la tarta de queso y el café…

Algo le pinchaba en la parte trasera de la cabeza… La parte que no estaba apoyada en la almohada, pues estaba de lado. El que la hubiera estirado en la cama (“porque es una cama, porque esta mullidita y estoy tapada… Y los sofás nunca son tan cómodos…”) debía haberla puesto de lado, pora evitar que le doliera el chichón que tenía “porque es un chichón… Creo…” Iba a tocar el centro del dolor, pero mover los brazos se le hacía tan pesado que decidió no moverse por un rato más y finalmente se volvió a quedar dormida.

***

Se encontraban bastante lejos de la ciudad. Estaban más bien cerca de la nada que cualquier otra cosa, pero eso sí: siempre conectados al resto de la Glymera  (“benditas fueran las tecnologías modernas”). Había sido extraño partir de allí, pero era lo que tuvieron que hacer luego de que la familia de Lash, fuera atacada de aquella brutal manera. Habían estado a punto de irse antes, cuando su hija y su futuro nieto fueron asesinados por los Restrictores, pero algo les empujó a quedarse, simular que podían superarlo, aunque costara horrores “porque un hijo nunca debe morir antes que sus padres” tal y como le repetía su shellan cada noche a la Virgen Escribana preguntándole porque le había arrebatado a su Wellsie….

Se sentó en el sillón de cuero marrón mirando hacía la ventana, dejando por un momento olvidados a aquellos con los que había entrabado conversación y que también se encontraban detrás de sus computadoras. Era bien entrada la noche y la luna brillaba insolente en medio de la oscuridad de las montañas. Esa imagen le hizo recordar a su hija cuando era pequeña. Se sentaba en su regazo y le pedía con cara de niña buena que le contara algún libro de los que le traía. Por lo general era libros de fantasía, cuentos que pasaban de generación en generación y que pocos años antes alguien había decidido transcribirlos para que no se perdieran. Por un breve instante se sintió mayor… Muy mayor… Demasiado mayor para cualquier cosa…

Alguien llamó a la puerta de su despacho y eso le hizo volver a la realidad. Volteó la silla y enfrento el ordenador viendo como un par de ventanas centelleaban por haber obtenido la respuesta alguno de sus comentarios.

~ Pase. ~ La voz profunda del vampiro llenó la habitación. Por la puerta salió la cabeza de su sellan. ~ Cassandra… ~ La mujer sonrió y terminó de abrir la puerta para poder entrar.

~ Tienes una llamada. ~ Urion se levantó del su silla y se acercó al teléfono que había entre la chimenea y la estantería de libros.

~ Ahora la atiendo. ~ Cassandra asintió y volvió a salir del despacho. ~ ¿Diga?

~ Señor, soy Nessi… ~ La cabeza de Urion se dirigió de nuevo a la puerta para comprobar que estuviera cerrada. ~ Sé que no debería llamarlo pero…

~ ¡Bajo ninguna circunstancia debes llamarme! ~ Gritó en un susurro para que su shellan no le oyera.

~ Lo sé, lo sé, pero… Lilith ha…

~ No quiero saber nada del tema, Nessi, te envié con ella justamente para no saber nada. Para saber que no tendría noticias suyas… ~ Pero de repente cayó en la cuenta. ~ Tu debes encargarte de ella y cuando fallezca ya serás libre de volver si quieres… ~ Era lo único que podía concederle a la doggen… Eso y que se quedara con la propiedad para ella y sus familiares… Era una especie de chantaje para mantenerle la boca cerrada respecto a su… Respecto a la existencia de Lilith.

~ ¿Urion? ~ La voz que había al otro lado de la línea ya no era la de Nessi, sino la de un macho.

~ ¿Con quién hablo? ~ Exigió saber de malas maneras arto de esa llamada… Aun no sabía porque no había colgado al oír la voz de Nessi.

~ Tohrment… ~ La voz del que fue su yerno le dejó prácticamente sin respiración.

~ ¿Cómo estas?

~ Bien.. Bastante bien…

~ Entonces siéntate, no tengo buenas noticias. ~ Urion simplemente cerró los ojos con fuerza y se apoyó contra la estantería. ~ Lilith ha desaparecido. ~ “¿malas noticias? Desde cuando eso son malas noticias… ¡Espera un momento qué sabe él de Lilith!”

~ ¿Lilith? ¿La conoces? ~ Notó como a Tohrment no le había gustado su tono por como le echó la siguiente frase.

~ Probablemente la hayan secuestrado, así que muestra algo de tristeza, quieres… ~ Urion tragó. Nunca nadie le había hablado de ese modo y no lo esperaba de Tohrment la verdad.

~ Sí, sí esta bien… Yo… ¿Por qué crees que ha sido secuestrada?

~ ¿Te ha llamado? ~ Obvió su pregunta.

~ No, aunque siéndote sincero, creo que sería la ultima persona a la que llamara… ~ Urion suspiró. No quería saber nada de esa hembra, sólo tenía su sangre y la mitad de sus genes, sólo la mantenía para que no se presentara delante de su Shellan y de la Glymera  y se las hiciera pasar putas.

~ Entiendo…. Si sabes algo, llama a Nessi, ella nos lo hará saber. ~ El teléfono quedó sin señal. Colgó cabreado.

Era malo que Nessi lo hubiera llamado, era peor que Tohrment supiera algo de Lilith, peor aun era que parecía tenerle apareció, pero aun más horrible era que ellos la encontraran antes que él y alborotarían la paz de su familia y estatus.

~ Tengo que encontrarla. ~ Susurró mientras volvía a sentarse detrás del ordenador.

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3 Responses

  1. Cris

    Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhh!!!! Como le has hecho eso a la pobre Lya?? Seguro que los hermanos la encuentras, pero que sea rápido y los restrictores no le hagan nada malo.Bss

  2. Júlia

    Pobra Lyaaaaa! Qué asco, allà ficada, i vaya capullo el pare!

  3. Xavi

    Amb pares així per a que tenir enemics?! Pobre Lya… ja tens la consciència tranquila després de la que li estàs fent passar a la pobre noia? Jajajaja!

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