03. La Teoria del Cisne Negro

maig 15th, 2011 by Taeko
This entry is part 03 of 13 in the series La teoria del Cisne Negro

03.

Estaban ya en la última clase del día y Penny no había dirigido la palabra a James en todo el tiempo, ni tampoco a Sirius, Remus o Peter porque formaban parte del “enemigo”. En las clases se había sentado lo más lejos posible de los cuatro chicos y lo más alejada de los calderos de algún laboratorio, incluso en la hora de comer sólo había aparecido en el gran Salón para tomar una manzana e irse hacía el baño común de Gryffindor para tomar una ducha.

Se encontraban en clase de Transformaciones junto con los Hufflepuff y la profesora McGonagall les estaba hablando sobre el arte de la transformación en un ser animago. Era el próximo tema de estudio teórico que iban a realizar y para ella era un tema que realmente le parecía interesante porque ella era un animago. Se lo había demostrado al iniciar la clase, era un gato precioso, atigrado y de ojos intrigantes.

¿ Crees que algún día volverás a dirigirle la palabra a tu prima? ” Sirius escribió eso en un lado de su pergamino de apuntes y se lo pasó a James. El chico lo leyó mientras seguía tomando apuntes bastante más concentrado de lo habitual.

Es ella quien no me habla… En la hora de comer lo he intentado y tú lo has visto ” El chico de gafas pasó de nuevo el pergamino a su amigo y continuó garabateando sus apuntes.

Lo que he visto ha sido a un James que no tenía muchas ganas de que ella volviera. En serio, es grave sí, pero eres su única familia. Te necesita y lo único que quiere es que la apoyes sin preguntar. Para preguntar ya tiene a los Aurores y a tu abuelo…. ” El pergamino volvió a las manos de James el tiempo justo para que lo leyera, puesto que en ese momento la profesora pasó por ahí y viendo el pergamino lo requisó sin dejar de hablar sobre los problemas de una mala transformación en un animago.

- Como habrán comprendido la Transformación en un animago, además de ser una de las transformaciones más difíciles que existen, es de las que más normas debe cumplir. Por tanto, si un mago puede realizar una transformación en animago y está no está inscrito en el Ministerio este mismo se enfrenta no sólo a una multa, sino a una detención y encarcelamiento en Azkaban. – Mientras hablaba McGonagall pasó sus ojos por todo el alumnado y se quedó mirando la cabellera negra de su nueva alumna. Había leído las notas que se pasaban entre Black y Potter y sólo le hacía falta sumar dos y dos: la actitud de la chica y la nota para que el resultado fuera obvio: debía ayudar a James Potter.

Alfred era un buen amigo del director y sabía de qué pie calzaba: era un buen hombre pero debía tener todo bajo control. Albus le había comentado que Joanne y él habían tenido dos hijos, el mayor: James y la niña de sus ojos: Emily. Ambos fallecidos en situaciones bien distintas, James y su mujer por un accidente casero por una mala poción y Emily por lo que los muggles llamaban: “la enfermedad fea” es decir: Cáncer. Decían que Penélope era una mezcla entre la belleza de su madre y la de su abuela y que su carácter era bastante más parecido a la abuela paterna que a cualquier otro de la familia. Ella desconocía de su familia paterna y, a decir verdad, tampoco había sabido de Penny hasta que la chimenea de Albus se prendió para dejar ver la cara de preocupación de Alfred. Ella conocía de la existencia de una nieta, pero ni él ni Joanne habían hablado mucho de Penélope con ella. Probablemente porque al morir Emily, su marido y padre de Penny: Mark, se llevó a la chica lejos de Londres y, por lo que sabía, habían regresado al volverse a casar él unos cinco años atrás para ponerse a vivir en Pequeño Hangleton, lejos de la familia de Emily. La pequeña sólo iba a ver a sus abuelos algunas vacaciones y siempre sola, Mark por alguna razón se sentía culpable de la muerte de Emily y no quería enfrentarse a los Potter, era demasiado duro.

- Señores, ya es la hora. Para la próxima clase quiero que lean el capítulo de “Animagación” de su libro de texto, pienso hacer preguntas del mismo. – McGonagall se sentó tras su mesa viendo como los alumnos iban recogiendo sus apuntes y utensilios. – ¡Señor Potter no se vaya, quiero hablar con usted! – Vio como James rodó los ojos, pero no le importó. Seguramente creería que era por la nota que había requisado y ya estaba viendo como su gran amigo Sirius Black, de la Saga de los Black, estaba pidiéndole disculpas y diciéndole que se iba a quedar para hablar con ella.

Una vez hubo convencido a su amigo, James se acercó a la mesa de la profesora con su mochila en el hombro. McGonagall puso entre ellos el pergamino en que él y Sirius se habían estado escribiendo y luego miró al chico del pelo negro.

- Sirius está preocupado. – Dijo James a modo de excusa por el pergamino requisado. – Sólo quería hacérmelo saber sin que yo desviara el tema. – McGonagall se puso bien sus pequeñas gafas y con un gesto hizo que James callara.

- Y creo que el señor Black tiene razón, aunque no en escribirlo en un pergamino en mis clases, claro. – James no pudo evitar sonreír por el comentario sarcástico de su profesora, no era muy habitual en ella hacer ese tipo de bromas. – Señor Potter, no deje que su prima pase por todo esto ella sola. – James se preguntó qué debía saber McGonagall sobre lo sucedido en su familia y no pudiendo evitar quedar callado ante el comentario, espero a que la profesora continuara hablando. – Señor Potter no se creería que la llegada de la señorita Way no implicaría una explicación a la jefa de su casa, ¿o sí?

- Yo… La verdad, he intentado hablar con ella en la hora de comer, pero… – James sabía que lo había intentado poco, no obstante necesitaba justificarse.- Ella me rehúye.

- Intente llegar a ella de otra forma. Seguro que la señorita Evans puede ayudarle. – La cara de James era todo un poema, que hizo casi inevitable la sonrisa de Minerva. – La unión hace la fuerza, señor Potter. Ella no es tan mala. – McGonagall le entregó el pergamino. – Será mejor que vaya a su siguiente clase, no vaya a llegar tarde y le resten más puntos por eso.

- Está bien. Gracias por la sugerencia.

- Tómela en cuenta. Por otro lado espero que comprenda debo restarles 5 puntos a usted y a Black por pasarse notitas en clase. – James puso los ojos en blanco y asintió. McGonagall siempre tan imparcial…

Salía de la clase más larga de su vida… o eso le había parecido ese día la clase de “Relaciones Muggles”. Generalmente era ese tipo de clase donde uno puede relajarse, dejarse llevar y desconectar, sólo estando atento en los nombres casi siempre inverosímiles que los Muggles daban a sus objetos o personajes públicos; no obstantes ese día, esa hora y media se le había hecho realmente eterna. Esta era de las pocas clases que sólo realizaba con Peter y en las que podía dejarse llevar por lo que había hablado pocas horas antes con su tutora.

Al pasar por el pasillo que daba a los invernaderos vio la cabellera pelirroja de Lily y sabiendo que McGonagall tenía razón respiró hondo.

- Peter, ¿vas a Gryffindor? – El chico asintió. – ¿Puedes llevarme la mochila?… quiero hablar con alguien.

- Si preguntan, no les diré que vas a hablar con Lily. – James se sorprendió. – Has garabateado su nombre y el de Penny en las esquinas del pergamino… – Dijo el chico subiendo los hombros. – Y como tu prima no te habla… supongo que iras con Lily ¿no?

- A veces me sorprendes, Peter….- Dijo sonriendo James, que dándole las gracias se fue para los invernaderos.

Salió a los invernaderos y se dirigió a la cabellera pelirroja que estaba sentada cerca de las petunias.

Estaba leyendo mientras disfrutaba de esa magnífica tarde soleada. No siempre le había gustado el sol, pero ese año se había propuesto no ser “el fantasma oficial de la familia” tal como la llamaba su hermana al llegar a casa. Petunia creía que su hermana pequeña era una antisocial, que vivía en la biblioteca y por alguna razón quería demostrarle lo contrario. No sabía cómo probar que tenía amigos y no era una antisocial, pero se imaginaba que si volvía con algo de color (lo que su blanca piel le dejara) a casa, parecería que no se pasaba el día en la biblioteca.

Mientras se perdía en la fascinante historia deTerabithia disfrutaba de la sensación de calor que emanaba de los rayos del sol que impactaban sobre su piel.

Era una sensación relajante, pero… ¿Por qué habría hoy tantas nubes?

El carraspeo de alguien le hizo percatarse que en realidad la oscuridad que acaba de presenciar no era por culpa de una nube, sino de una persona. Cerró el libro dejando su dedo como punto y lentamente alzó los ojos para encontrarse a…

- ¿Potter? – Automáticamente sus sentidos se pusieron en alerta y buscó a los acompañantes del chico.

- ¿Q-Qué haces? – James miró a ambos lados intentado encontrar lo que la pelirroja había perdido.

- ¿Vienes solo? – Incrédula vio como el chico asentía. – ¿Tienes fiebre? ¿Sirius ha ligado con tu nueva novia y te has enfadado con él? ¿Han castigado a Peter y se ha tenido que quedar Remus con él? – James había negado a cada una de sus preguntas algo divertido.- Pues… No lo sé: ha estallado la guerra y soy la única persona del mundo que ha quedado viva? – Antes de que James pudiera responder Lily vio a un chico de Hufflepuff – No, ahí tienes a Dante. – James vio al chico y luego señaló el sitio vacío en el banco donde la pelirroja estaba sentada.

- ¿Puedo sentarme?

- ¿Te has golpeado la cabeza? – James sonrió y negó. – Entonces no entiendo nada… – James volvió a señalar el sitio en su lado y ella asintió. – No lo entiendo… ¿Qué haces aquí? – Lilian puso el punto en el libro y dejó el mismo apoyado en su regazo, mientras James se sentaba a su lado y miraba qué leía su compañera.

- Es… ¿Es bueno?

- ¿Realmente te has sentado a mi lado para hablar del libro? – James negó. Estaba nervioso y no sabía muy bien cómo empezar esa conversación. ¡¡Pedir ayuda a Evans!!- ¿Entonces?

- Esto… Supongo que como sabrás Penny no me habla, así que bueno… he visto que a ti sí que te habla, entonces… yo… tu… – Lily abrió enormemente los ojos y luego miró a James que sólo se observaba sus manos.

- ¡Espera, espera! ¿James Potter… el gran James Potter, Merodeador y gran insoportable, James Potter me está pidiendo algo? – El chico la miró y tímidamente asintió.

- Y… que sepas que, si no fuera mi última opción, no te lo pediría…

- Puedes ponérmelo por escrito para que me pueda reír de ti mejor de lo que lo haré en breve.- El chico puso mala cara y se puso serio.

- Evans, si quieres te lo pongo por escrito, pero es serio. McGonagall me dio la idea, así que aquí estoy intentando parecer lo menos patético posible… – Lily intentó no jactarse de él y se dispuso a escuchar. Ella no era como los Merodeadores así que no iba a regodearse de los problemas de otros.

- Está bien. Cuenta.

- Penélope ha llegado a Hogwarts por circunstancias un poco especiales. – James empezó a contarle a Lily la verdadera razón deL porque su prima había ido a parar a Hogwarts. Al principio era un poco escéptico, pero poco a poco fue contándole la verdad de forma bastante relajada: de como Penny había llegado, de la carta de su abuelo y de cómo eran ellos, de cómo se habían peleado y que no se hablaban y de lo preocupado que estaba por ella.

- Así que me pides que…

- Que ya que te hablas con ella… y ella te contesta, pues… No lo sé, que intentes que vuelva a hablarme… Evans, puedo parecer un tío sin sentimientos y que las chicas sólo me importan por una sola razón, pero te aseguro que no soy así y mucho menos con Penny. La adoro y ya la perdimos una vez, cuando su madre murió y mi tío se la llevo lejos. Volvía sí, pero cada vez que lo hacía debíamos ponernos al día de tantas cosas que poco a poco perdimos la relación hasta hace relativamente poco. No quiero que me odie por preocuparme por ella de un modo equivocado. Quiero ayudarla y si para hacerlo tengo que pedirte uno o mil favores lo haré. Por favor, ayúdame. – Lily vio la sinceridad en los profundos ojos del chico y en ese momento algo cambio. Para Lily, James, el chico sin corazón parecía otro distinto. ¿Un chico con sentimientos? ¿Una persona? ¿Algo más que un capullo-Merodeador? No lo sabía, pero lo único que puedo hacer fue asentir.

- Te ayudare… – James que había dejado de mirar a la pelirroja, enfocó de nuevo la vista en su cara pecosa para comprobar que de verdad acababa de decir lo que había oído. – pero… – ¡Siempre había un pero! – James, entiendes que no puedo garantizar que vuelva a hablarte, ¿verdad?

- Sí.

- ¿Y si no lo consigo? – James no había pensado en esa opción, prefería no tener que pensar en ella. – Quiero decir que por mucho que ella haya decidido que le caiga bien yo…

- Sólo inténtalo, por favor. Prometo que pase lo que pase no voy a recriminártelo, es más, te estaré agradecido de por vida por ayudarme.

Penny llegó al comedor y se sentó en una punta de la mesa. Tomó un poco de sopa y empezó a comer, mientras notaba como los ojos de su primo se posaban en su persona. No iba a mirarle así que se concentró en el líquido y la pasta que ocupaba su plato. No iba a tardar mucho en tener que irse al aula de Astronomía, donde había quedado con su compañero de prácticas para realizar un trabajo. Ella no había elegido a su pareja, sino que la profesora Sinistra lo había hecho. Decía que estaba harta de tanto separatismo en su clase y que debían empezarse a acostumbrar a mezclarse en la vida.

Miró el reloj de pulsera y se levantó a toda prisa. Debía pasar primero por su habitación a por una chaqueta y su libro, así que se dirigió a la sala comín de Gryffindor. No fue hasta que llegó allí que no se percató que James le había seguido.

- Penny… – La tomó del brazo para hacerla girar, pero a ella le pareció que ese había sido un gesto ofensivo, así que se deshizo del agarre y lo miró muy cabreada.

- ¿Qué? ¿Ahora también vas a controlarme a ver qué hago o qué dejo de hacer? – preguntó de malos modos.

- No, yo… – James no había esperado esa reacción de su prima, por lo que no sabía qué contestar a eso sin enfadarla más.

- ¿Te crees que no te he visto en el comedor? Sólo te hace falta ponerme un espía, James.

- Penny… sólo quería pedirte perdón. – la chica se había quedado descolocada por esa confesión pero no pensaba reconocerlo. No después de todo.

- No quiero oír tus disculpas, además llego tarde así que, a no ser que vayas a decirme algo más, Sirius te está esperando en la puerta. – Fue en el momento en que su primo miró hacia la puerta para ver a su amigo, cuando aprovechó para subir rápidamente las escaleras hacía las habitaciones de chicas. No tenía ganas de oírle y mucho menos volver a tener una discusión con él delante de todos. Quería que la dejase en paz, porque para tener a un controlador ya tenía a su abuelo.

Se fue hacía su baúl y tomó una rebeca de color rosa pálido (ya estaban fuera de horario así que podía elegir su propia ropa para vestir) y el libro de teoría y salió corriendo, evitando ser parada por nadie. Fue hasta la torre más alta del castillo, la Torre de Astronomía, sitio donde había quedado. Era una torre rodeada de un parapeto y una torreta. A ella le gustaba ese lugar y esperaba hacer su próxima clase ahí, de noche no como ese día, puesto que la profesora Sinistra les había indicado que se haría a media noche y a ella le parecía un lugar tremendamente romantico.

Era tarde, así que para hacer el trabajo les había dado un permiso especial a 5 parejas para que empezaran a preparar el de ese primer trimestre. Por lo que la profesora había comentado iban a haber 3 trabajos importantísimos: uno para cada trimestre que iban a realizar con parejas de distintas casas.

- Lamento llegar tarde, me han entretenido… – Dijo cuando vio a su pareja.

- No pasa nada. ¿Has podido cenar? – Preguntó él con una tímida sonrisa mientras empezaban a andar hacía la Torre Oscura la cual se podía ver dese el patio de Transformaciones y que en lo alto tenía una pequeña celda y desde donde él creía que podrían tener una visión algo distinta de las estrellas que les haría ganar más en puntos en su trabajo.

- He comido de esa manera…

- Por si acaso, antes de venir he pasado por la cocina… – Dijo enseñando un pequeño fardo a cuadros rojo y blanco. – Los Elfos estaban tan contentos que he tenido que escaparme cuando no miraban. ¡Casi me hacen llevar la cocina entera! – Penny sonrió.

- Creía que las personas educadas saludan y se despiden cuando entran y salen de los lugares… – Dijo ella recordando la bronca que él le había echado, cuando siendo ya pareja de trabajo, se marchó de clase después de pactar como iban a quedar esa misma noche.

- Lo sé, lo sé pero ¿has tratado alguna vez con Elfos Doméstcos? – Ella asintió.- ¿Y con Elfos Domésticos libres que cobran un sueldo y que están encantadísimos de trabajar? – Penny negó. – Pues entonces no lo vas a entender…

- Mi madre creía que los Elfos tenían que ser libres para elegir qué querían o qué no querían, pero mis abuelos, cuando le regalaron a Erni le obligaron a jurar que no le regalaría nada de ropa ya que era su regalo de bodas y que los regalos no se dejan libres. Recuerdo que Erni era muy bueno conmigo, pero también recuerdo que mi madre lo miraba con pena. Cuando ella falleció mi padre lo liberó cumpliendo el deseo de mi madre y por eso mismo, mi padre, se ganó un poco más de antipatía por parte de mis abuelos. – Penny, que había hablado sin mirar al chico, levantó la cabeza viendo la cara de sorpresa de él. – Vaya, lamento haberte contado eso…

- ¿Lo lamentas? – Ella alzó los hombros.

- Soy una Gryffindor, una chica y encima te cuento mi vida como si te importara… – Él sonrió.

- Deja que te cuente un secreto, Penélope…- Ella alzó sus ojos para encontrarse con las pupilas negras de él.- Los Slytherin tenemos sentimientos igual que cualquier otro y también somos personas. Además, mi familia tampoco es muy…. cariñosa entre ellos que digamos. – Consiguió que sonriera.

- Gracias Severus…

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6 Responses

  1. Nailah

    Espero que esta conversación entre James y Lily sirva para romper el hielo entre ellos y se lien ya de una vez!!

    Seguro que a los merodeadores no les va a gustar nada que Penny se hable con Snape, especialmente a Sirius.

    Recuerda que estaremos esperando actualización!!
    :x

  2. Nailah

    Soy yo de nuevo, quería poner un beso pero me ha salido esa cara enfadada :(

  3. Júlia

    Uooooooooooooooooooooo!!! Severus, Severus, Severus!!!! Vull més, i ràpid!

    :D :D:D:D
    penny & sev

    ooooh si

  4. Kim

    oinsss el severus!!viene pisando fuertee!!!=)

  5. Ester

    Uooo, este me ha gustado mas k los otros. Genial k aparezca Severus, en Hogwarts Elfos libres? jeje, me ha gustado ese cambio. Bueno esperare al prox capi ^^Hasta la proxima muaa

  6. Jordina

    De moment la història em té ben enganxada. Pel que veig s’està montant com un triangle severus-Penny-Sirius i d’altra banda, sembla que el James i la Lily cada cop es porten millor.
    Si mal no recordo, el Severus estava ben enamorat de la Lily a les novel·les (per això entre d’altres motius, odiava tant al James). Entrarà també en acció aquest entorpint a la parella? ;)

    Estaré atenta als següents capítols i per cert, m’agrada la teva forma d’escriure. No se’m fa pesada.

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