06. La Teoria del Cisne Negro

octubre 25th, 2011 by Taeko
This entry is part 6 of 13 in the series La teoria del Cisne Negro

06.

“Hiciste lo que debías. Sé que por el momento no lo crees, pero es cierto.

En breve serás sólo mía y podremos disfrutar de tu cuerpo sin nadie de qué preocuparnos…

Recuerda: es nuestro secreto”

 

Desde que la carta hubiera explotado en sus manos esa noche, su mente sólo podía recordar sus manos recorriendo en círculos su vientre por encima del vestido rallado.

Era de noche y se había enfadado con su padre, así que en contra de la voluntad de éste se fugó por la trampilla del sótano y buscó la casa más lejana de Pequeño Hangleton.

Nunca le había gustado pasar sola por el jardín. Le daba miedo, estaba descuidado y por lo general había bastantes trampas contra los intrusos y aunque él le jurara y perjurara que a ella no le iba a pasar nada, le costaba pasear tranquila por el patio; así que corriendo llegó a la puerta principal. Miró la aldaba y le sonrió. Tenía un conjuro por la cual reconocía si debía o no debía abrirse y por ello la puerta se abrió.

No hizo falta que le llamara, ni que le buscara: estaba en el salón leyendo un libro prohibido. Eso ya no le importaba, o al menos hoy era de los días que menos le iba a importar.

Vio como el libro descendía lentamente hasta el regazo de su chico y como en sus labios aparecía una sonrisa de sorpresa.

- No te esperaba….-  Avanzó hasta quedarse delante de la butaca y con la mirada siguió los movimientos que él hizo para apartar el libro hasta la mesita que había a su lado.

- He discutido con mi padre, otra vez… – Se sentó en su regazo y esperó el beso. No iban a hablar del tema. Ni ella quería, ni a él le apetecía hablar de disputas familiares… Ni de disputas ni de nada que contuviera la palabra familia a su alrededor.

El primer beso fue corto. Luego vino una sonrisa a sus labios y pasaron a los besos apasionados, sin pudor, sin miedo.

Los brazos de él le apretaron contra su pecho y ella notó como sus pezones se tensaban. Bajó las manos desde cuello hasta los primeros botones de la camisa: esta vez iba a acabar con lo que habían empezado dos horas antes y por lo que su padre y ella habían discutido. No iba a dejar que su padre le prohibiera que se acostara con él… no iba a bajar la cabeza como él quería, porque ella era dueña de su cuerpo y de ella misma y de las decisiones las tomaba ella y… Iba a tener relaciones con su novio, por muy mala opción que le pareciera a su padre. Porque en el fondo, él sólo se fijaba en que le sacaba 24 años[i] y porque aun creía que con 16 años era una cría, pero no lo era… hoy dejaría de serlo del todo, o al menos en el sentido que más miedo le daba a su padre.

Los tres primeros botones de la camisa negra habían sido desabrochados con bastante facilidad, pero los siguientes iban a costar más, sobretodo porque no quería despegarse de su cuerpo.

Él por su parte había empezado a dejar olvidados sus labios y había empezado un recorrido que iba por la comisura, la mejilla, la barbilla, el cuello y su clavícula… Hoy había descubierto que esa clavícula podía dar mucho de sí.

- Vamos a terminar lo de esta tarde. – El ronroneo no era una pregunta, ni una petición: era una afirmación, casi una exigencia entre besos y mimos.

La levantó entre sus brazos para llevarla en volandas hasta la habitación del primer piso. La tumbó encima de las sabanas y la miró desde su posición. Felino… Y es que el hecho de que la mirara de esa manera y se relamiera los labios le hizo pensar en un cazador – un felino ­– preparándose para atacar a su presa… a su presa ya acorralada.

Aunque no podría decir que se sintiera como una presa, estar en esa posición la hacía sentirse admirada y de algún modo especial. Sonrió tímidamente y le señaló con el dedo índice que no se quedara ahí: mirándola.

Se inclinó para besarle de nuevo los labios, pero en vez de quedarse encima de ella, sus manos empezaron a separarle las piernas. Le besó en la intimidad y eso hizo que le recorriera un escalofrío. Se relamió los labios y siguió besando mientras sus manos recorrían en círculos su vientre, por encima de su vestido rallado.

La diferencia entre ahora y hacía dos horas era que ya no tenía dudas. Le iba a dejar hacer… Él era su novio… no le iba a hacer daño o al menos no queriendo, ¿verdad?

Las bragas que llevaban eran de topos, un poco infantiles, pero es que todo ha ido tan rápido…Prometo comprarme ropa interior más adulta, más sexy de ahora en adelante. Se las quitó sin quererlas mirar mucho y siguió besando la parte interior del muslo. Podía sentir como toda ella vibraba y empezaba a notar los placeres del sexo y pronto decidió que las manos debajo del vestido harían mucho mejor servicio que encima. Las pasó rozando su vagina y sonrió por el grito sofocado de ella.

La besó en la intimidad y su grito de placer le pareció poco alentador… Así que, tal y como esa misma tarde la había dicho: la haría correrse dos veces: la primera para que sintiera su poder, para que viera que sin penetrarla también podía dominarla y la segunda para que viera como todo era mejor con él.

Pasó la lengua por el clítoris y ella vio las estrellas… las estrellas no, el mundo de colores…. Y a más pasadas y besos de él, más colores veía y más caliente notaba su cuerpo. Sintió como los espasmos le recorrían el cuerpo y como le sobraba toda la ropa, pero no iba a decírselo, porque no quería que eso dejara de pasar…no quería que… Oh, Merlín, esto es… Gritó su nombre mientras llegaba al clímax y le sujetaba el pelo para que no se apartara de ella.

- ¿Puede haber algo mejor? – y la pregunta que ella misma había creído pensar fue contestada en voz alta.

- Sí y ahora lo verás… – Sonrió pícaramente y mientras él se subía encima de ella le robó un beso probando sus propios jugos. Ahora ya no iba a estarse quieta… no tendría experiencia pero iba a aprender rápido.

Mientras él subía el vestido rallado, ella acababa de desabrochar la camisa y se la quitaba rozando los bíceps.

Mientras se desnudaban el uno al otro ella disfrutaba con cada roce y él con cada suspiro de ella. En algún momento entre estar totalmente desnudos y verse los cuerpos del uno y el otro reflejados en los ojos de ambos, Penny lo supo: Por él haría cualquier cosa… Cualquiera.

En el silencio de la habitación se susurraron dos hechizos: uno para que ella no quedara en cinta y el otro para que la habitación no se enfriara. No preguntó, pero ya lo sabía: iba a doler un poco, lo sabía porque había leído un poco sobre el tema y aunque sabía de un hechizo para que la primera vez doliera algo menos, no se atrevió a pedirlo: estaba demasiado ensimismada como para pedirlo.

Él la beso y los nervios se olvidaron cuando su lengua recorrió su boca y se enredó con su propia lengua, por la cual cosa él aprovechó para entrar en ella: la distracción era un buen instrumento para dejar los nervios de lado.

- Ah… – El beso se detuvo: él estaba entrando en ella y ni siquiera estaba todo él dentro de ella y dolía como mil demonios.

- Bésame. -  No podía, las lágrimas rodaban por sus mejillas…No iba a poder conseguirlo pero él la empezó a llamar para que le prestara atención. – Penny… Penny… – ¿Pero… desde cuando me llama Penny? – Penny, vamos… - Siempre me llama Penélope…y ¿por qué ya no suena a él?

- Vamos Penny, abre los ojos… sólo es un sueño… – ¡Al fin habrió los ojos! Sirius llevaba rato zarandeándola para despertarla, porque había empezado a llorar en sueños y se había asustado. – Vamos, sólo estabas dormida. – Penny veía el pelo negro de Sirius algo borroso, junto a una gran sonrisa.

- ¿S-Sirius? – ¿Estoy tumbada? ¿Dónde estoy?

- Si… Ayer te trajeron a la Enfermería, ¿recuerdas? – ¿Enfermería? ¿Ayer? ¿Qué ha…? ­– Veo por tu cara de sorpresa que no recuerdas nada. – Penny negó.

- Recuerdo que después de la clase de Defensa te llevaron a ti a la Enfermería porque te habías dado un golpe contra la pared….

- Sí y aún tengo un buen chichón… – Sirius se sentó a un lado de su cama. Vestía un pijama con pantalón a cuadros y una camiseta azul e incluso con eso, tenía que reconocerlo: era guapo y lo estaba.

- También recuerdo que McGonagall me llevó a su despacho y me leyó la cartilla por haber empezado un duelo cuando no tocaba…

- Sí, a mí también me ha dado esa charla antes de cenar. – El chico puso cara de fastidió y ella no pudo evitar sonreír: a ella también le había parecido un poco exagerada el enfado. Ellos dos habían hecho un buen duelo y estaba segura de que Merrythought había estado orgullosa de ese duelo.

- Y luego… James ha intentado hablar conmigo, pero no tenía ganas de otra charla, así que lo he ignorado he cenado y he subido a la Sala Común y luego he…. – ¡La carta! Acababa de recordarlo había abierto la Carta del búho de esa mañana.

- ¿Has….? – Sirius le miraba con cara de preocupación, pero ella sólo veía la carta de nuevo en sus manos. – ¿Penny? – La mano de Sirius en su antebrazo la hizo volver a la realidad. – ¿Penny, estás bien?

- Sí, lo estoy…. – Forzó una media sonrisa pero lo único que le salió fue una media mueca.

- Según Evans abriste un pergamino que te había llegado esta mañana con una cría de búho, ¿Recueras? – Penny asintió por mecánica. – Y también ha dicho que hubo una explosión…

- ¿Una explosión? – Vio como el chico asentía preocupado.

- Eso ha dicho Evans. – Veía la duda en sus ojos: quería preguntarle algo pero no sabía si debía hacerlo, pero por alguna razón se decidió. – ¿Penny, sabes quién te querría hacer daño?

 

Vio en los ojos azulados de Penny se habían oscurecido un poco, pero aun así tenía que reconocer que eran un par de ojos bien bonitos. Lástima que sea la prima de James…. Sino, estaríamos compitiendo para ver quién se la llevaba a la cama primero…No pudo evitar sonreí, pro luego volvió a enfocar la cara de preocupación de Penny.

- Si no lo recuerdas no pasa nada, he oído decir a McGonagall que miraran de investigarlo por su parte. – Creía que eso iba a tranquilizarla, pero sus ojos mostraron miedo. – Sea quien sea que te haya enviado eso… no va a hacerte daño de verdad. – Le acarició la cabeza y ella pareció algo más tranquila.

- Sirius… no quiero que lo investiguen…

- ¿Es que sabes quién ha sido? – Vio como intentaba incorporarse en la cama. Él gentilmente la ayudó. Penny se miró, iba vestida sólo con un camisón de color rosa y que por lo que parecía no era suyo, pues le venía dos tallas más grande. – ¿lo sabes? – Le miró y negó.

- Pero no quiero otra investigación a la que tener que responder preguntas estúpidas… – Parecía realmente agotada. Era como si en ese momento Penélope tuviera más de cien años mal llevados.

- ¿Preguntas estúpidas?

- Sí… Aún tengo que responder a muchas preguntas sobre el ataque en casa de mis padres y… no quiero… no puedo… – ¿Ataque? Debe ser eso que James intentó contarnos la otra noche. Pero… ¿Por qué tiene que responder ante los Aurores? ­

Sirius tomó la mano de ella entre las suyas intentando no tocar mucho las heridas que la explosión le habían causado, no acostumbraba a consolar a las mujeres a menos que quisiera algo más, pero este no era el caso: no hoy, no ahora. Pensó en decirle que todo iría bien, pero luego recordó algo.

- Penny, – la chica volvió a mirarle – he oído a McGonagall hablar con la enfermera. Creo que mañana te van a dejar aquí un rato más del necesario, para que vengan los Aurores. Tu abuelo lo ha autorizado.

- Tendría que haberlo imaginado… Alfred me ha dejado muchos días para pensar…. – Sonrió forzada y apoyó su cabeza en el hombro de Sirius. Olía bien, como a lilas… Seguramente porque utilizaría ese champú que tan de moda se había puesto esa semana, el que anunciaba la joven bruja de moda: Melissa Cherry Coach. Buenas curvas, pero demasiado alta para mi gusto…


[i] Me permito una licencia: Como todos sabréis Penny es de 1960 (como los Merodeadores) y aunque su pareja en realidad es de 1926, haremos ver que nació en 1936… Es que tener 34 años de diferencia me sonaba demasiado. Así pues Penny tiene 18 y su pareja 42. Gracias por la comprensión

 

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5 Responses

  1. Júlia

    Uuuuuuuuuuuuuhhhhh… Ponno, ponno!!!
    Queremos más!
    Cuando lo queremos??
    Ya!!

    :D

  2. Nailah

    Oooohhhh!! Me encanta la pareja de Sirius y Penny. Quedan superbien juntos. Y el noviecito ese suyo…mmm…no me gusta la teoria que ha conseguido que me haga en la cabeza.Muchos besos. Esperaremos con ansia la continuación

  3. Taeko

    Júlia: dona’m temps filla meva… que no he ni comensat casi el proper capi :S

    Nailah: Teoria?? qué teoria te has hecho en la cabeza???

  4. Nailah

    Que ha sido ese noviecito suyo (que por cierto, no me gusta nada) el que la ha convencido o la ha obligado para o ser complice en el ataque de la casa de sus padres o participar en ello.

  5. Adler

    BUUUUUUUU!!!! Fueraaaaaaa!! D: ¡Sirius no pega con Penny! NEVER! -se rapta otra vez a Sirius- Me dijiste que solo un cap más ¿no? ¡ea! Pues me lo llevo de vuelta a mi cama kejejeje~! e__é

    Ese noviete suyo… ._. me da a mi que es malo… ¿no? (XDDDD)

    Go, Go, ¡el siguiente ya!

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