10. La Teoria del Cisne Negro

juliol 31st, 2012 by Taeko
This entry is part 10 of 13 in the series La teoria del Cisne Negro

10.

Desde el último “ataque del caldero” como le bautizó Sirius, habían pasado ya casi dos meses. Los alumnos veían a Penélope de muy distintas formas: había quienes la ignoraban, quienes seguían especulando llegando a conclusiones malas o pésimas y quienes la miraban con cara de pena; y aunque los Aurores no habían vuelto, ella sabía tan bien como sus amigos, que la investigación no se había dado por concluida… ¡Ni mucho menos! Pero, por otro lado, se acercaban las vacaciones de Navidad… las únicas que realmente aun le gustaban.

Era por las fiestas navideñas cuando menos echaba en falta a su madre y sabía que en cierto modo sería igual con su padre y su mujer. Tenía ganas de que llegaran y de poder disfrutar de los dulces y de las fiestas en sí, pero además sabía que podría verle y de eso tenía muchas ganas. Muchísimas, porque aunque se hubiera portado mal, ella sabía que, en realidad, era la única persona que realmente la quería y se preocupaba por ella y más llegados a este punto.

- ¡¡Y por fin… un par de horas más y vacaciones!! – Sirius salía estirándose como un oso tras salir de su inervación.

- ¿Cuándo no estás tú de vacaciones? – Remus parecía cansado, aunque más que parecerlo lo estaba: sólo hacía una semana que la luna llena había hecho su aparición y el chico aun arrastraba cierto malestar.

- ¡¡Sí!! ¡¡Navidad!! – La castaña salió corriendo por detrás de James y se tiró encima. – ¡¡James!! ¡¡Casi es Navidad!! ¡¡¿No tienes ganas?!!

- Creo que James ahora por ahora, tiene más ganas de recuperar su estabilidad que de que lleguen las Navidades. – Lily se reía, pero la situación en sí tenía gracia. Acababan de salir de un examen teórico de pociones (para suerte de Penny y su caldero) y ver a la castaña actuando como una niña de 6 años era extraño; pero aún más ver a James desconcertado e intentando aguantar el equilibrio con su prima colgando de su cuello.

Penny bajó de la espalda de su primo aun sonriendo.

- ¿Tanto te gustan las navidades? – El grupo había empezado a andar hacia su siguiente clase.

- ¡Sí! ¡Me encanta! Sus golosinas…

- Las calles decoradas…

- La gente sonriendo…

- Los regalos…

- El chocolate…

- Las comidas… – Sirius y Penny iban intercalando ideas mientras caminaban hacia el vestíbulo para poder ir cada uno a su respectiva clase optativa.

- ¡Por Merlín, si parecéis unos clones! – Petter seguía, como todos, los comentarios de los dos chicos tal como si mirara un partido de tenis.

- ¿Unos clones? Yo más bien diría una pareja muy bien avenida.

- ¿Pa-pareja? – Tanto Sirius como Penny habían borrado las sonrisas de su cara.

- ¡Bien, tendré a Sirius como cuñado! – James dio una palmada de felicitación a su amigo, mientras el chico se ponía rojo como un tomate.

- Se-será mejor que me vaya… a Snape no le gusta esperarme. – Penny había dicho esa frase lo más rápido que pudo mientras se alejaba del grupo, pensando que nadie habría visto que Sirius no era el único sonrojado, pero Lily y Remus se habían fijado y suspirando se dieron cuenta de que tanto uno como el otro sí se habían dado cuenta de la reacción de la castaña.

- Llegas tarde. – El chico ni siquiera le había dirigido un simple saludo cuando se sentó a su lado, a la vez que la profesora entraba en el aula.

- No, no lo hago… He llegado justo a tiempo. – Sacó un pergamino y su pluma y se recolocó para sus dos horas antes de las Navidades.

- Buenos día, alumnos…- Sinistra se sentó tras su mesa y miró a cada uno de sus alumnos. – Al fin estamos a puertas de las vacaciones de Navidad, ¿eh? – Sonrió, quizás porque se imaginaba sus regalos, quizás porque pensaba en que podría irse un par de semanas al trópico con su Conejo Escarlata, su gato siamés. – Pero me temo que sus vacaciones tendrán un toque de trabajo. La noche del día de los Inocentes hay una perfecta visión de las lunas de Júpiter utilizando la magia que hemos estado practicando estos últimos días. Y, claro está, quiero su informe… por parejas. Sé que algunos de ustedes no estarán por Londres, por eso mismo, a mano alzada ¿cuántos de ustedes no estarán aquí estas vacaciones? – Un par de manos se alzaron. – Esta bien, sus parejas harán el trabajo y esta vez la nota será sesenta-cuarenta, siempre y cuando ustedes sepan responderme un par de preguntas del trabajo de sus compañeros a la vuelta.

- Ahora me alegro de no irme. – Penny miró a su compañero. – ¿Tu no? – Él simplemente asintió y sin querer darle mayor importancia, empezaba a ver cómo era Severus y por eso continuó escuchando a Sinistra que se metió de lleno en la explicación de las lunas de Júpiter, otra vez.

Las dos horas pasaron rápido, quizás porqué Sinistra no las había llenado al completo, quizás porqué tenía la cabeza en las chocolatinas de Navidad, más que en Júpiter y sus malditas lunas.

- Te mandaré una lechuza un par de días antes del 28 para quedar para el trabajo. ¿La envío a casa de los Potter, no? – Con casi todo recogido, sólo asintió.

- ¿Dónde te mando la introducción del trabajo? – Casi siempre trabajaban del mismo modo: ella hacía la introducción, ambos redactaban la parte principal y las conclusiones eran cosas de Severus. Las cosas funcionaban bien así, así que no iban a cambiarlo. No ahora. Snape le anotó en un pergamino la dirección de su casa y se lo pasó. Ella lo repasó y le sonrió. – Esta bien. Espero que pases unas buenas fiestas.

- Supongo. – Severus se sorprendió a sí mismo al devolverle la sonrisa, que enseguida borró. Las Navidades alteraban a todo el mundo.

Quizás no había sido una buena idea. O, quizás, sí… supuso que el tiempo lo diría. Pero de momento no sabía qué pensar de que su abuelo hubiera decidido invitar a todos los amigos de James y ella, de momento estaban todos en la cocina preparando la mesa y la comida para la primera comida juntos, fuera de la escuela.

James, Sirius y Remus ponían la mesa junto al abuelo, mientras Lily y ella ayudaban a la abuela en el tema de los platos. Los padres de Petter habían dicho que su hijo no iba a poder ir, que no querían hacer cargar a los abuelos con más trabajo del necesario y, aunque él había insistió que tener a su hijo no iba a ser una carga, no les había convencido. Los padres de Peter habían contra atacado, diciendo que debían ir a ver a unos familiares escoceses y, aunque su hijo había insistido en que no quería ir, la cara de su padre lo había dicho todo: nada podría hacerle cambiar de opinión y su hijo, quisiera o no, iría a ver a sus familiares.

- ¿Cómo van las clases? – Joanne intentaba que su nieta hablara con ella, cosa que no había hecho ni con ella ni con su abuelo desde que había llegado, pero no lo conseguía. Penny se había propuesto no hablarles, si no hablaba no habría riñas y sin riñas, la navidad iba a ser más fácil de llevar para todo. Porque aunque fuera la mejor época del año, no era con ellos con quien la quería pasar.

- Bien, bastante bien. – Lily no se había percatado aun de la situación y contestaba alegre a Joanne.

- Tengo entendido que no se te dan muy bien las clases de pociones… – Penny alzó los hombros a modo de respuesta mientras ponía algo más de especies en el puchero.

- Tengo hambre, ¿cuánto falta? – Sirius había entrado en la cocina con la mano en la barriga, intentando evitar que esta sonara de mala manera.

- No mucho, hijo, no mucho. – Joanne le tendió una ensaladera. – Lleva esto a la mesa y sentaros ya, en seguida estamos.

- Lo raro sería que no tuviera hambre… – Dijo Lily.

- Se pasa el día comiendo. – Asintió Penny, en un susurro sólo para la pelirroja.

- ¡¡¡Os he oído!!! ¡Y no me paso el día comiendo, es que tu abuela hace el mejor Roast Beef de toda Inglaterra!

- Gracias, cariño. – Joanne se sentó al lado de Alfred luciendo una gran sonrisa y Penny y Lily tomaron sus asientos al lado de los chicos.

Pasaron la comida comentando cosas del colegio, respondiendo preguntas de los señores Potter, bromeando sobre compañeros y comentando los últimos rumores sobre alguno de los profesores…. Penny procuraba hablar lo menos posible con los abuelos, pero interactuaba con el resto.

Después de comer los chicos se fueron a la habitación de los chicos, para poder planear sus vacaciones y la tarde pasó mientras discutían sobre qué día irían a comprar los regalos, que día harían los deberes o que otro se quedarían para poder tomar el pelo a las chicas, aunque ellas estaban delante, lo cual causo un poco de revuelo porque ellas se propusieron devolvérsela si hacían algo contra ellas.

Lily estaba casi dormida cuando oyó el ruido de la puerta cerrándose. Debían ser las doce, porque había cerrado la luz de su lectura hacía poco. Al principio pensó que Penny había ido al baño, pero tardaba bastante así que tomó su varita conjuró un lumos, se puso las zapatillas y tomó una chaqueta que le habían prestado para andar por casa. Salió de la habitación y se dirigió al baño, pero de repente oyó un ruido que venía de fuera, del patio. Había cogido su varita, así que tomándola con fuerza bajó las escaleras procurando hacer el menor ruido posible y una vez bajados todos los peldaños vio la puerta de la casa abierta. Respiró hondo y fue hacía el comedor, pero solo dio un par de pasos cuando oyó a un perro ladrar. Retrocedió hasta la puerta y la vio abierta.

- No vayas. – La voz de Penny la asustó, pero de algún modo consiguió tragar el chillido y mantener la luz encendida. – Hay luna nueva. – La castaña estaba en el recibidor, cerca de la puerta del comedor con la capa puesta y no la miraba a ella, sino más allá, con cierto pesadumbre en su mirada.

- ¿Eso tendría que darme una explicación? – Penny asintió y se puso a su lado. Señaló fuera de la casa. Había un gran perro negro mirándolas. Si no fuera porque sabía que era imposible, hubiera jurado que ese perro tenía una mirada de contradicción en su rostro perruno. – Sigo sin entender… – Un aullido. – ¿Lobos? ¿En el pueblo? – Penny alzó los hombros y de repente, el gran perro negro echó a correr en dirección al aullido. – ¡No! – Lily había salido tras el animal.

- Mierda…- Penny corrió tras la pelirroja.

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3 Responses

  1. Nailah

    Ese perro era Sirius, verdad?? Como siempre nos dejas con la miel en los labios. Los lobos son de la manada de GReyback ¿no? asi que Penny se encontrará con ellos ¿y con Voldy? Sería genial que descubriese quien es en realidad. Una cosa te voy a pedir (bueno dos) no nos hagas esperar mucho y lia ya de una vez a Penny con Sirius, aunque sea un besito.

  2. Ester

    Hola!!! Hacia un montón que no comentaba, el otro día me acordé de este fanfic y decidí leerlo otra vez, ya que me faltaban capis que aún no había leido y hoy digo…haber si hay algo nuevo, y siii, me ha hecho mucha ilusión, espero que sigas con nuevas historietas de estos personajillos pronto, me gusta mucho el fic, gracias ^^. Ester

  3. Júlia

    Per fiiii!! Ja tocava nena jajaj Aviam qui serà el gos negre… :P

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