11-. LA TEORIA DEL CISNE NEGRO

setembre 30th, 2012 by Taeko
This entry is part 11 of 13 in the series La teoria del Cisne Negro

 

Los abuelos de James habían salido a comprar, así que estaban solos, pero la verdad es que no tenían muchas ganas de hacer nada. Estaban agotados. La noche anterior había sido un poco complicada…

- Desde cuando… – Lily estaba sentada al lado de James e intentaba hacer de las ideas que tenía en la cabeza una buena frase. – Desde cuando lo… Remus desde cuando… ¿Y vosotros? – Pues… – Remus tenía ojeras, estaba cansado, pero quería responder las dudas de las chicas. Era justo después de lo de anoche. – Lo saben desde hace tiempo, Lily. Cuando era niño, Greyback me mordió… mis padres nunca creyeron que fuera a ir a Hogwarts, pero Dumbledore lo consiguió… Aun no se muy bien cómo… y…

- Lo descubrimos. Somos sus mejores amigos. Y nos lo callamos. – Sirius parecía algo desconfiado a que las chicas lo supieran pero, por otro lado, tenía que reconocer que después de lo de anoche, poco molesto debería estar.

- Decidimos aprender a transformarnos en animales, para poder ayudar a Remus en estos momentos y…

- Obviamente nadie lo sabe.

- E igual que lo de mi licantropía, agradeceríamos no comentaseis nada.. Ninguno de los tres esta registrado y..

- ¿Peter también? – Lily parecía realmente sorprendía, a lo que James asintió.

- ¿Podríais, por favor, no comentar nada? – James parecía afectado y las chicas asintieron en silencio, el cual se alargó un par de minutos en los que Lily parecía estar encajando algunas de las incomprensibles faltas de Remus o alguna excusa pésima que había oído de James. Después de ese largo tiempo, Penny decidió levantarse.

- ¿Dónde vas? – Con la pregunta de James, Penny se quedó de pié en medio de la puerta.

- ¿No tienes preguntas? – Remus, a parte de agotado, parecía realmente preocupado por la situación. Miraba a ambas chicas esperando algún tipo de reacción, que obviamente aun no había llegado y que, por supuesto, que cuando llegara no iba a ser buena.

- No.

- ¿No? – Casi a la vez, la pregunta era unánime.

- No. ¿Por qué debería tener preguntas? Ya sabía lo de Remus… – Ante la cara de sorpresa de los ahí presentes decidió continuar. – Sólo se me ocurre preguntar: Por qué… Por qué Lily no lo sabía y por qué no confiaste lo suficiente en ella. Es legal.

- ¿Y tu?

- ¿Y yo qué, Sirius?

- ¿Tu no eres legal?

- Yo ya lo sabía… Y no, no mires a James, él no dijo nada… Sólo debía sumar dos y dos y me dio Licántropo. – Remus iba a responder algo, pero Penny alzó una mano. – Estoy agotada y… Tengo una cita esta tarde, así que: buenas noches… aunque sean buenos días.

 

Lo más extraño de todo, no era el hecho de que le estuviera dando vueltas a que Penny ya sabía que Remus era un licántropo o que simplemente hubiera “sumado dos y dos”, lo más raro era que en su cabeza sólo se repetía una frase “tengo una cita”… Y volvía a repetirse una otra vez: “tengo una cita”, “tengo una cita”, “tengo una cita”… hasta la eternidad de sus pensamientos.

Se levantó procurando que la cama hiciera el menor ruido posible y se calzó. Al llegar a la altura del baño, se dio cuenta de que no quería ir allí y se acercó a la puerta de la habitación de las chicas. Una parte de si quería llamar a la puerta, pedir por Penny y hablar de eso de “tengo una cita”, pero otra parte sabía que, en realidad, lo único que quería era ver que se olvidaba de la cita y que…

- ¡Joder Sirius, qué susto! ¿Qué haces aquí? – La puerta se había abierto y de ella había salido Penny dentro de un pequeño vestido azul marino que marcaba sus curvas y la hacía parecer algo más mayor. Estaba de muy, MUY buen ver.

- Yo… – Penny levantó una ceja, tal como solía hacer James. -Yo…

- ¿Tu…?

- Yo… iba al baño… – señalando una puerta más cercana a la de su habitación que no donde estaba, la respuesta quedaba algo absurda, pero no le dio tiempo a Penny a generar una frase porque, arrastrando los pies, se metió en el baño. – Estoy… estoy… jodido… – Una vez dentro se dio cuenta: lo estaba. Por varias razones, pero la principal y quizás la que más pesaba era que se trataba de Penélope Emma Way, la prima de James, que oía a lilas y que… – Esta fuera de tu alcance, Sirius. – Tenía que repetírselo, porque sino… ¿Merlín por qué tienen que ser tan complicadas las cosas?

 

Al salir de casa se puso los zapatos de tacón negros que llevaba en la mano y se ató la gabardina con el cinturón. Empezó a andar hacía donde había quedado con él. Una parte de ella no dejaba de pensar en él. Por fin le vería después de todo, pero… Otra parte no dejaba de pensar en la cara de desconcierto de Sirius cuando había salido de la habitación. Le preocupaba, no parecía él. Con ese pensamiento en la cabeza se metió en un callejón y desapareció.

 

Al llegar al parque sabía dónde estaba y no sólo porque podía entreverlo sentado en el banco, sino porque era el lugar más apartado. Se estiró la parte de abajo de la gabardina procurando no quedaran arrugas y se encaminó hasta allí.

Sabía que él podía oír sus tacones resonar en el cemento, pero no levantó la cabeza hasta que ella estuvo enfrente de él y cuando lo hizo no sonreía y eso le dolió pero no iba a demostrárselo.

- Llegas temprano. – Sus impresionantes ojos grises parecían cansados y algo más gélidos que antes.

- Lo sé, pero salir más tarde significaba tener que responder a demasiadas preguntas. – Dijo mientras se agachaba sobre sus tacones para poder besarle. Puso sus labios encima de los suyos, que estaban totalmente helados y presionó suavemente. Mientras lo hacía las manos de él se pusieron tras de su cabeza y su espalda y la acercaron a él. Le hizo entreabrir su boca para poder juguetear con sus lenguas y poco a poco olvidarse de que estaba ahí, en un parque público.

Dos, quizás tres minutos después, él se levantó sin despegarse de su boca y se desaparecieron para llegar a una pequeña habitación bastante sobria. Sólo una cama resaltaba en el dormitorio. Era doble, con sabanas satinadas y preparada para lo que venia a continuación. Porque ambos sabían perfectamente lo que venia.

 

 

James se había despertado y no esperaba encontrarse a nadie en el comedor, pero para su sorpresa no sólo estaba Lily, sino que sentado cerca de la ventana estaba Sirius muy, MUY, pensativo.

Se sentó junto a Lily en el sofá, que al verle le sonrió cerrando su libro.

- ¿Qué tal has dormido?

- Bien, ¿y tu? – Lily se apoyó en James, una vez este estuvo bien acomodado en el sofá, lo cual no dejó de sorprenderle, pero no comentó nada.

- Genial. – Miró a su amigo/hermano, y preocupado le preguntó a Lily si sabía qué le pasaba.

- No lo sé. Estaba despierto cuando me levanté y me dijo que había leche en la nevera por si quería desayunar. Lleva así desde que me he levantado.

 

 

Con un pequeño hechizo la ropa de ambos desapareció. Él no creía en el romanticismo antes del sexo, lo había tenido sólo en dos ocasiones: la primera vez que mantuvieron relaciones y justo antes de la muerte de su familia.

La tumbó encima de las sabanas y la observó un par de segundos antes de sonreír y volver a devorar sus labios. Le gustaba su sabor, pero también sabia que sus labios no durarían mucho en su boca y tenía razón porqué empezó a bajar entre pequeños besos y mordisquear hasta sus pezones.

Se arqueó al notar los pequeños lametazos y mordiscos en sus pezones. Le gustaba y él lo sabía, por lo que mientras en su pezón derecho pasaba su lengua, en el izquierdo pasaba las yemas de sus dedos, pellizcando y rozándolo.

Gimió.

 

 

Remus se quedó parado antes de entrar en el salón. La imagen era algo ¿extraña? ¿insólita?Ni si quiera sé como definirlo. Lily leía un libro mientras James jugueteaba con su pelo y Sirius estaba pegado a la ventana como si de un soñador se tratara y, aunque lo era, no le pegaba nada: En mayúsculas: NADA. Se adentró en la estancia sin hacer mucho ruido y se dio cuenta de algo.

- ¿Penny aun duerme? – La voz le sonó algo ronca, quizás por las horas de sueño o simplemente por la noche anterior, no obstante consiguió que los tres chicos lo miraran saliendo de ese cuadro casi absurdo.

- No, cuando me he despertado ya no estaba. – Lily siempre tan educada.

- Hace rato que ha salido. – Sirius se apartó de la ventana y pasó por su lado, seguramente para ir hasta la habitación.

- Cierto, dijo algo de una cita. – Recordó Lily.

 

 

 

Entró en ella sin excitarla más y, no estando lo suficientemente mojada, le dolió, pero su gemido fue entendido como gozo y él, simplemente, continuó envistiendo. Le gustaba el sonido de ella entre gemidos y los resoplos de él como una conjunción. Ese era un estado casi tan excitante como su plan. Su gran, gran plan.

La respiración de ambos iba a más, Penny había conseguido que el vaivén de su compañero la excitara y ahora ya estaba disfrutando del sexo. Eran dos cuerpos transpirados, compenetrados, húmedos y por encima de todo calientes. Muy calientes.

Sabía que a su compañero le quedaba poco por llegar, sus gemidos, su respiración y todo él iba más deprisa. Tenía ganas de liberarse. Liberar tensiones. Gozar era otro tema, pero ella si lo hacía y en cuanto él terminó dentro de ella, un orgasmo invadió su cuerpo y clavando sus uñas en su espalda se desahogó, mientras ahogaba un pequeño grito en su clavícula. Cuando su cuerpo paró de temblar, ambos se miraron a los ojos. Los de ella sensibles, visiblemente llenos de amor y ternura. Los de él llenos de orgullo y de algo de pasión, pero… ¿por mi o por tu plan?

 

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2 Responses

  1. Nailah

    Sirius está celos, Sirius está celoso!!
    Yujuuuuuuuuuuu!!! Vamos avanzando algo.
    No se si te lohe dicho ya pero no me gusta nada el novio de Penny. Haz el favor de que Sirius se meta en medio y rompa esa pareja ;) )

  2. Adler

    Pobre Sirius :(
    Yo le daría más amor que Penny!! ;__;

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