13-. La Teoria del Cisne Negro

juny 11th, 2013 by Taeko
This entry is part 13 of 13 in the series La teoria del Cisne Negro

- ¿Lo harás? – Le miraba fijamente a los ojos. No le temblaba la voz. No parecía temer nada. Ni siquiera temía a su negativa, quizás porque aunque lo preguntara, ya sabía que iba a decirle que sí. Y, aunque en cierto modo, le molestaba esa super-seguridad de él, tenía que admitirlo: diría que sí. De hecho, ya lo había dicho y por eso la besaba. Era tierno, largo, mojado y casi podría decir que lleno de sentimientos, pero… Por alguna razón, algo le decía que nunca la habían besado de verdad. El beso terminó y suspiró. Aun a falta de algo en ellos, le gustaban sus besos, sus caricias, su… Le gustaba él. Mucho.

- ¿Hace mucho que esperas? – Severus se sentó en la silla vacía de delante suyo. – Lo siento. Me entretuve. – Y fue cuando movió la silla de delante que Penny reaccionó y vio realmente a Severus.

- ¿Qué tal las fiestas?

- Hemos quedado para hacer un trabajo, no creo que sean vacaciones realmente. – Dijo a la vez que a base de gestos pedía un par de cervezas de mantequilla. – ¿Has hecho tu parte del trabajo?

- Sí, espera. – Penny rebuscaba dentro de su petate y sacó un par de pergaminos. – El primero es lo que ya habíamos comentado, el segundo el trabajó en si. Léelo. Si hubiera que cambiar algo, avísame. – Severus asintió mientras volvía a plegar el primer pergamino y desataba el segundo.

La letra alargada y pulida de Penny resaltaba entre las imágenes móviles que habían puesto para demostrar las explicaciones. Leyó detenidamente el trabajo, fijándose en la calidad del trabajo, en las faltas, en … todo.

- Buena introducción. Vamos a ver….- Severus sacó su propio pergamino – He estado mirando y hay dos lugares bastante buenos para poder ver las lunas, no ser molestados y probablemente sacar la mejor nota. – El pergamino era un pequeño mapa de Londres y alrededores que tenía señalado un par de lugares bastante opuestos entre sí en color rojo. Penny lo estudió mientras escuchaba a Severus explicar qué tenia de bueno cada lugar y qué pega, cuando descubrió con una sonrisa triste cual era el punto exacto del segundo lugar. – ¿Me estas escuchando? ¿Penny? ¿Eh?

- ¿Pequeño Hangleton? – Severus tomó el mapa de las manos de Penny, aunque se lo conocía a la perfección y lo volteó hacía él.

- Sí. Su claridad, lejanía de las luces muggles y su situación, hacen de Pequeño Hangleton uno de los mejores sitios para el trabajo de astronomía. – Levantó la cabeza y vio una media sonrisa dibujada en los labios de la castaña.

- Vivía ahí. – Y dicho esto sus ojos se entristecieron.

- Es ahí donde… – Había oído los rumores del colegio, había leído los periódicos y esa expresión en su rostro parecía confirmarlo: ahí era donde sucedió el ataque donde mataron a sus padres… o donde ella los mató, según los peores rumores que había aparecido en Hogwarts y que, aunque al principio lo había ignorado, después de tener que hacer con ella los trabajos de Astronomía y Defensa, había rechazado por completo. Quizás había olvidado el rumor, quizás porque el relacionarse con ella había hecho que lo olvidara, pero ahora por algun motivo había vuelto a su cabeza. Era buena estudiante (si no se tenia en cuenta los destrozos que causaba siempre en las clases de pociones) y se respetaban mutuamente, aunque fuera prima de James Potter, el pesado. Por alguna razón ya no escuchaba los rumores que concernían a Penny Way, pero al verla de ese modo se percató que no los había ignorado del todo, sino que de algún modo había creado su propia historia de lo que había pasado ahí. – … Donde… – Los ojos azules habían vuelto a enfocar los suyos y eso aun lo cortó más. No sigas. Te metes donde no te llaman.

- Sí. Ahí es donde sucedió el ataque.

- Pues podemos ir a Rever…

- Pequeño Hangleton. – Se calló de golpe. – No hay problema en ir. Bueno, sí, uno: mi abuelo, pero con decirle que iremos a otro lugar, no habrá problema. – Penny parecía haber vuelto a ser ella misma. Sus ojos ya no parecían tristes y parecía haber recuperado la compostura.

- Pero… – Tenía que replicar: ¿Y si ese lugar le trae malos recuerdos? ¿Y si…?

- No hay peros. Es el mejor lugar, tu mismo lo has dicho. – Severus calló de nuevo. No podía comprenderlo, pero lo aceptaba. En realidad era el mejor sitio, pero aun así le preocupaba Penny, por raro que pareciera le caía lo suficientemente bien como para que le preocupara. – Entonces, nos veremos esta noche ahí.

- ¿Sabes de algún lugar que tenga la red flu activada?

- Hay una pequeña taberna llamada Morrison ahí puedes aparecer con los polvos flu. Te esperaré ahí. Trae el catalejo, los apuntes y un par de mantas. Yo traeré algo de cenar y los pergaminos para poder tomar apuntes. – Al terminar la frase, Penny vio entrar a James y a Lily al bar y así se lo hizo saber a Severus quien puso mala cara y recogió rápidamente sus cosas.

No sabía cuando había llegado a ese punto en la relación, pero ahí estaban los dos, tomando algo: sin Remus, sin Sirius, sin… Nadie. Sólo ellos dos.

Era realmente una sensación rara, se había pasado más de dos cursos intentado que ella se fijara en él, otro curso ignorándola para no parecer desesperado y ahora: ahí estaban, juntos, como si esos tres cursos anteriores no hubieran existido jamás.

La verdad es que nunca hubiera imaginado que su relación empezara de ese modo tan, tan… ¿natural? Natural en el sentido que no se lo había propuesto, simplemente había surgido y todo gracias a… “Bajarse los pantalones” como diría Sirius, bajárselos e ir a pedirle un favor, como si fueran amigos, porque estaba convencido que todo había cambiado cuando le había pedido que le ayudara a que su prima volviera a hablarle. Lily había aceptado y ahora, después de algunos meses, ahí estaban, cogidos de la mano, tomando una cerveza de mantequilla, sin nadie más: sólo ellos dos, sólo…

- ¿En qué piensas? – Lily no le miraba directamente, sino que miraba sus manos, entrelazadas encima de la mesa.

- En esto. – Apretó tiernamente su mano contra la de ella y ella le miró con curiosidad.

- ¿En tu mano? – No pudo evitar sonreír.

- En ti. Bueno, en esto… tu y yo. – Lily se sonrojó, y le quedaba tan… tan… “La palabra que buscas es tierno. Se ve tierna” – Es sorprendente como hemos cambiado, como hemos llegado aquí. A esto.

- ¿Esto? – Lily volvió a mirar sus manos. – ¿Qué estamos… qué? – Le miró a los ojos sin soltar sus manos: – ¿Qué somos? Porque yo no quiero ser una más de tu lista de ligues, no quiero ser sólo un ligue, ni que al volver a Hogwarts esto se quede en… Nada… No sé si comprendes lo que quiero decir, pero…

- Me gustas desde hace mucho, Lily. – La cortó James. – Mucho, me gustas mucho e intenté hacer lo imposible para que te fijaras en mi y ahora que lo has hecho y que podemos estar en un bar tomando algo, cogidos de la mano, no… No quiero que vuelvas a odiarme tal como lo has hecho durante tanto tiempo en el colegio y…

- No te odiaba. – Fue el turno de la pelirroja de cortarle. – Simplemente creía que eras un engreído, un arrogante y un prepotente, pero no te odiaba.

- Oh, gracias, esto lo aclara todo. – La cara de James era todo un poema y ella no pudo evitar reírse.

- No me digas que eso no sabías qué opinaba de ti. – James alzó los hombros a la vez que susurraba “esperaba que no fuera cierto” – Pero cuando me pediste ayuda para que Penny volviera a hablarte y luego ella me habló de tu familia y tus padres y de como te he visto actuar estos últimos meses con Penny y ahora con tus abuelos pues…

- ¡Te has enamorado de mi! – James sonreía mientras deseaba que eso fuera verdad y se sorprendió mucho, muchísimo al ver sonrojarse a más no poder a Lily. -¿E-en serio? – Lily asintió tímidamente.

- Y-yo… Esto no ha sido de hoy para mañana, pero… sí, creo que sí. – Ahora fue el turno de James de ponerse rojo, mucho más que el pelo de Lily.

- Y-yo… T-tu…. d-digo… – Consiguió que Lily se sorprendiera. Nunca había visto a James perder así la compostura. Tartamudear no era cosa de James Potter. – Tu a mi… T-tu… Yo también.

- ¿Tu también? – James asintió.

- Yo también estoy enamorado de ti. – James consiguió confesarse y en cuanto lo hubo hecho notó como su pecho se hinchaba de un calor especial. Lily le sonreía y poco a poco se fue acercando a él, sin perder el contacto visual. No quería perderse esos ojos marrones de detrás de los cristales, no quería perderse ni un detalle, pero a escasos centímetros de sus labios, sus ojos verdes se desviaron a los labios entreabiertos de James. Totalmente seductores, ahí estaban: los labios de James esperando los suyos. Cerró los ojos. El contacto entre sus labios fríos y los de ella misma le hizo recorrer un escalofrío por su columna vertebral. Sólo era un pequeño roce. Sólo…

Las manos entrelazas de la pareja se soltaron y James aprovechó para colocar una de sus manos tras el cuello de Lily y la otra en su cintura, para poder acercarla más, para poder profundizar mejor su primer beso. Sus labios buscaron entreabrir los de Lily y curosamente entrar su lengua para probar el sabor de la pelirroja, el verdadero sabor de un beso entre enamorados. Su primer beso como pareja. Como una pareja de verdad.

Navegador capítols12.- La teoria del Cisne Negro

2 Responses

  1. Júlia

    Y ahí se concibió Harry xDDD jajaja

    Almenys l’stress estudiantil ha tingut una vertent productiva :P

  2. Taeko

    no necesites cap escripto per continuar xD!
    T’adoro

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