10-. Because the drugs never work

maig 23rd, 2008 by Taeko
This entry is part 11 of 32 in the series Because the drugs never work

Meggan estaba delante de la casa de Juls cigarro en mano y café en la otra. A diferencia de por la noche llevaba unas grandes gafas de sol. Hizo su última calada al cigarrillo y lo tiró acercándose hacia la puerta y llamando al timbre.
~ Voy ~ Desde el otro lado de la puerta se oyeron los pasos de alguien corriendo. Esperó y en cuanto la puerta se abrió apareció Frank tostada en boca. Meggan sonrió.
~ Como la primera vez que te lleve en coche al instituto. No cambias. ~ Frank sonrió también.
~ ¿Frankie, quien es? ~ Julia sacó la cabeza por la perta de la cocina. ~ OH, Hola Meg, que haces aquí.
~ Hola Júlia. Venía a preguntar a Frank que hicieron con la furgoneta.
~ Gerard se la llevó como le pediste. ~ Meggan se frotó la cabeza. ~ ¿Pasa algo?
~ No, nada. ~ Meggan se volteó. ~ Nos vemos mañana en el instituto. ¡Gran fiesta Júlia! ~ Chilló y se fue hacia la calle.
La pelirroja tomó un sorbo más de su café y siguió andando hacia su casa, pero de repente los gritos de alguien que la llamaba, la detuvo en seco.
~ ¡Meg! ¡¡Meggan!! ~ Se volteó y vio correr hacia ella a Júlia. Al llegar a su altura se dio cuenta que la chica iba aun con el pijama. ~ Mañana por la tarde hemos quedado todos para ir a ver una película. En realidad mi cumpleaños es mañana, ¿Por qué no te vienes? ~ Meg se lo pensó unos instantes.
~ No creo que sea lo mejor.
~ ¿Por qué no?
~ No me conoces de nada y ayer me largué de tu casa como alma que lleva el diablo, no creo que te diera una buena impresión y no quiero ir porque te de pena. ~ A Juls le sorprendió la sinceridad de la chica y sonrió.
~ Creo que Cris, tú y yo nos vamos a llevar muy bien. Vente. De verdad. ~ Meg asintió.
~ Ya veremos.
~ Está bien… Ahora, creo que me voy para casa que hace frío. ~ Meggan sonrió y asintió y empezó de nuevo su ruta hacia casa, pero sus pies no la llevaron a casa directamente.

~ ¡Gerard! ¡Mikey! ¡¡Arriba vamos a llegar tarde a casa de vuestra abuela!! ~ Donna intentaba que sus hijos se levantaran de respectivas camas, pero parecía no lograrlo.
~ Vamos, cariño, déjales que duerman un rato más. Vamos hacia casa de Helena y desde allí los llamamos y que se vengan solos… ~ Don sabía que la fiesta de ayer había sido especial para los chicos, que habían tocado (y Donna también lo sabía) por eso intentaba que su mujer les dejara algo más de rato para recomponerse.
~ Pero…
~ Sabes que Helena no se va a molestar y, es más cuando sepa del concierto se va a emocionar… ~ Donna iba a asentir ante la propuesta de su marido, pero el timbre sonó.
~ Voy, un segundo. ~ Donna se acercaba a la puerta preguntándose quien sería un domingo por la mañana. ~ ¿Hola? ~ Al ver a una chica de espalda Donna no reconoció en ella la figura de la amiga de sus hijos.
~ ¡Oh, Hola! Hola Donna. ~ Dijo Meg volteándose hacia la mujer.
~ ¿Qué tal estas? ~ Meggan no se sacó las gafas de sol que ocupaban gran parte de su cara.
~ Bien, supongo. ~ Respondió amablemente. ~ ¿Está Gerard? ~ La mujer sonrió.
~ Si consigues despertarlo… ~ Meg sonrió igual que Donna.
~ ¿Eso quiere decir que me dejas intentar despertarlo?
~ Si puedes, sí. ~ Donna dejó paso a la pelirroja y la chica entró.
~ ¿Cómo fue anoche el concierto?
~ Bien, pero tuve que irme antes…
~ Vaya…
~ No puede disfrutar de la fiesta. ~ Meg vio la cabeza de Don por la puerta de la cocina y saludó con la mano.
~ El cuarto de Gerard esta en el sótano. Tu misma. ~ Meggan asintió y se dirigió hacia ese cuarto, en el que no había estado nunca. De camino hacia él se sacó las gafas de sol.
Al bajar las escaleras se topó con una puerta de madera con un dibujo pegado en ella que pedía no pasar. Era el dibujo de un superhéroe desconocido para ella y al ver la firma del dibujo, lo comprendió: era un dibujo de Gee.
Entró en la habitación toda oscura y tuvo que esperar que sus ojos se acostumbraran. Al hacerlo vio la cama de Gerard y un bulto en ella que supuso que sería él. Se acercó y se agachó a la altura de la cama y rozó el brazo del chico.
~ Gerard. ~ No obtuvo respuesta. ~ Gerard.
~ Mñne
~ Vamos Gee… ~ Esta vez lo zarandeó más fuerte.
~ Ya te he oído, ya me levantó… Pero despierta primero a Mikey…
~ ¿Para qué si quiero hablar contigo? ~ De repente Gerard se dio cuenta que la que le estaba levantando no era su madre, sino otra persona. Abrió los ojos algo desconcertado y se volteó a ver a esa persona.
~ ¿Meg? ~ La chica sonrió. Había acertado. ~ ¿Qué haces tu aquí? ¿En casa? ¿En mi cuarto?
~ Si que preguntas para estar dormido…
~ ¿Qué hora es?
~ Deben de ser las once y media o doce…. ~ Gerard se sentó y prendió una pequeña luz de su mesita. Espero a que sus ojos se acostumbraran a la lucecita y miró hacia la pelirroja.
~ No tienes buena cara….
~ Tú nunca la has tenido y no te lo critico cada vez que te veo. ~ Dijo ella bromeando.
~ ¿Qué haces aquí? ~ Meggan no respondió. ~ ¿Qué pasa?
~ Cre-creo que no me apetece estar en casa hoy…
~ ¿Por qué?
~ Porque mi madre no va estar ahí.
~ ¿No quieres estar sola? ~ Meg negó con la cabeza mordiéndose el labio inferior. ~ ¿Por qué?
~ N-No… no lo sé. ~ Meggan mintió descaradamente y Gee aun estar muy dormido lo supo.
~ Tengo una comida con mi abuela, pero hasta que no vaya, ¿por qué no te quedas un rato? ~ Dijo el pelinegro sonriendo. La chica asintió.
~ Gracias… ~ Gerard asintió.
~ Me voy a dar una ducha y vuelvo en cinco minutos.

~ Así que fue Helena, tu abuela, quien te enseñó a cantar. ~ Gerard asentía mientras abría un armario de la cocina y sacaba unas galletas.
~ ¿Y que me dices de tu abuela? Tu madre es joven así que tu abuela debe serlo mucho más.
~ No la conocí. ~ Gerard iba con el pelo mojado de la ducha y eso le daba un toque más sexy según Meg, pero no iba a decírselo.
~ Ops.
~ No murió, simplemente Marie y ella se pelearon hace tiempo y no sé como es ella.
~ ¿Y la abuela de parte de tu padre?
~ Ella si que murió, pero no me importa mucho. No me llevo muy bien con John.
~ ¿Tu padre? ~ Meg asintió y le robó una galleta a Gee. ~ ¿Dónde te fuiste ayer?
~ A desgraciarme la noche un poco. ~ Sonrió irónica y se acabó la galleta que tenía en la mano.
~ ¿Desgraciarte? ~ Meg asintió y tragó.
~ ¿Te llevaste tu la furgoneta?
~ Sí, la dejé en casa de Frank, hay que vaciarla.
~ Esta bien… Ya lo haré. ~ Se quedaron unos instantes en silencio. ~ ¿No le importará a tu abuela que no vayas hoy?
~ No, además Mikey le hablará de la actuación y ya estará contenta, luego la llamaré yo por la noche y ya está.
~ Gracias.

Meggan se quedó todo el dia en casa de los Way con Gee. Hicieron el vago la gran parte de la mañana y hablaron del grupo y de distintas canciones que Gerard tenía en mente. Era ya la tarde cuando sonó el móvil de Meg.
~ ¿Si? Oh hola, John… ¿Marie?… Está trabajando. Ya, sí… lo que digas… Se lo diré… No, tranquilo, me acordaré…. Está bien, como quieras. Adiós. ~ Meg colgó el teléfono y tal y como estaba en el sofá apoyó la cabeza en el hombro de Gee. ~ No puedo con él.
~ ¿Por qué?
~ Me trata como si no pudiera tener responsabilidades… ~ Bufó.
~ ¿Puedo preguntar por qué se separaron? ~ Meg cerró los ojos.
~ Por mi…

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2 Responses

  1. Xavi

    Sabent com és la Meg, és molt sospitós que no es vulgui quedar sola a casa… algo no me cuadra xD I tot un detall per part d’en Gee de quedar-se a fer companyia a la Meg!

  2. Rafyy

    tot un detalll….. jajaj si vamos a tu et posen na a casa de la teva avia a fer un dinar familiar i kedarte sol a casa am una tia i k diuuus¿ jajajaja
    aiiiiii la iaieta lena!!! jajajaj per cert per quant una sobredosi de la meg a l’hospitallll¿

    lena moltes gracies per penjar doble capitulllllllll!!!!!!!

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