11-. Because the drugs never work

maig 25th, 2008 by Taeko
This entry is part 12 of 32 in the series Because the drugs never work

Era ya lunes por la tarde y Meggan salía del instituto con muchísimas ganas de prender un cigarrillo y darle una buena calada. El día no había sido una maravilla.
~ ¡Ey Meggan! ~ Una cabeza rubia salía de entre los coches y la saludaba efusivamente. Meg la recordó. Era Cris, la amiga de Julia.
~ Hola. ~ Se dirigió hacia ella y la saludó con un par de besos y vio detrás de ella a Julia hablando por el móvil.
~ Su madre, que es la tercera vez que la llama para felicitarla. ~ Dijo riéndose Cris. Meggan sonrió y sacó el paquete de tabaco de su mochila.
~ ¿Quieres?
~ ¡¿Tu también?! ~ La pelirroja alzó una ceja interrogante.
~ No le gusta que fumen. ~ Dijo Ray apareciendo de la nada.
~ Ops, pues lo siento, el vicio puede conmigo. ~ Meggan prendió el cigarro y no le había dado una buena calda aun que Gerard se lo quitó y se lo metió entre los labios. ~ ¡Eh tu! ¡Eso es mío!
~ Por eso compartes… ~ Dijo sonriente él.
~ Compartir no significa que te lo debas quedar tú. ~ Dijo quitándole de nuevo el piti.
~ Parecéis dos críos… ~ Dijo Juls colgando el teléfono. ~ Veo que al final te has decidido a venir…
~ Sí, no… bueno…
~ ¿Qué, te aclaras?
~ ¿Qué teníais pensado hacer?
~ Pues primero ir a tomar algo y luego ir a ver la película… ~ Dijo Cris mirando a Juls para que confirmara eso y ella lo hizo asintiendo.
~ Pues creo que… Iré pero sólo a tomar algo. Luego debo volver a casa.
~ ¿Por qué? Hoy no hay ensayo… ~ Dijo Frank lo cual hizo sonreír a Meg.
~ Ojala fuera por eso… Tengo algo similar a una reunión familiar.
~ ¿Algo similar? ~ Inquirió Gerard.
~ Sí, va a venir John. Aunque supongo que primero habrá querido hablar con Marie y luego iré yo y… Bueno, todos sabemos como acaba este tipo de cosas… ~ Todos la miraron sin comprender. ~ ¡Bah! Dejarlo, no es una familia unida…

Ya estaban en el bar y todos bebían lo que se habían pedido y charlaban animadamente, cuando de repente Ray cayó en la cuenta.
~ ¿Esto, Meggan, quién es John?
~ Mi padre. ~ Al decir eso Gerard recordó la conversación del día anterior, cuando al preguntar por el porqué de la separación de sus padres ella respondió que era por su culpa.
~ ¿Y por qué le llamas por el nombre? ~ Preguntó curiosa Cris, a lo que Meg levantó los hombros. ~ Pues debe haber una razón.
~ Discutíamos bastante y nunca le llamé papa o padre… No lo sé…
~ Pues es raro, yo sólo llamo por el nombre de pila a la mujer de mi padre… ~ antes de que pudiera añadir algo más el móvil de la pelirroja sonó.
~ ¿Si?…Está bien, está bien, ya voy. ~ Meggan colgó rápidamente el teléfono y miró a los de la mesa. ~ Debo irme… ~ Todos la despidieron y ella se fue hacia el coche y condujo hasta casa.

Al abrir la puerta pudo notar esa peste a colonia de John tan característica. Respiró hondo y probó de relajarse mínimamente. Se dirigió hacia el salón y allí estaba: un hombre de cuarenta-y-seis años, con el pelo empezando a teñírsele de blanco, enfundado en un traje y con sus aires de prepotencia. Meggan se quitó el abrigo y lo apoyó en una silla.
~ Oh, hola Meggan. ~ La saludó John.
~ Hola.
~ Hola cariño. ~ Marie sonreía y le mostraba un sitio a su lado en el sofá. ~ ¿Cómo ha ido el día?
~ Bien, ahora estábamos tomando algo para celebrar el aniversario de la novia de Frank.
~ ¿Qué tomaste? ~ Preguntó algo tajante John.
~ Una Pepsi, John, una pepsi…
~ No me hables en ese tono, Meggan, sigo siendo mayor que tu.
~ Ni que lo digas.
~ ¡¡Meggan!!
~ ¿Meggan qué? Yo no he empezado con las estúpidas insinuaciones.
~ ¡¡Sigues siendo una malhablada y una consentida, Meggan!!! ¡¡¡Y por lo que he hablado con Marie sigues por el mal camino de la droga y el alcohol!! ¡¡Sinceramente sigo sin comprender como Marie te sigue aguantando estas tonterías!! ~ Meg ni siquiera podía responder a las contundentes frases de su padre. ~ ¡¡No comprendo como no hablamos con el centro de acogida de nuevo!!
~ ¡¡JOHN no voy a permitir que vengas a casa a discutir esto de nuevo!!
~ ¡¡Pero no ves que tengo razón!! ¡¡No ves que lo que tienes ante ti no es una persona, sino una yonkie!!
~ ¡¡¡YA BASTA!!! ~ Meggan gritó a más no poder y consiguió que ambos adultos la miraran. ~ ¡¡Todos sabemos qué opinas de mi y de qué opinas de lo que hizo Marie al quedarse conmigo y no contigo!! ¡¡¡Todos!! Así que hazme un favor si has venido a por lo mismo de siempre: vete.
~ ¡¡¿Es que aun crees que esta es tu casa, que mereces algo de todo esto?!! ¡¡¿Que puedes exigirnos algo?!!
~ ¡¡Me largo, esto es insoportable!! ~ Meggan salió corriendo de la casa sin escuchar los gritos de Marie que la llamaban para que se parara y los gritos de John criticándola por no saber enfrenar las situaciones que ella misma había creado.
Meggan se metió en el coche, arrancó y salió lo más deprisa que pudo del barrio y cuando tuvo los ojos demasiado empapados para no ver paró el coche. Se apoyó en el volante y lloró. Lloró de rabia, de impotencia, con la sensación de haber perdido una batalla, de que eso que John le había gritado era en parte cierto… Lloró hasta desahogarse.

Mientras andaba por el parque cerca de donde había dejado el coche se percataba de dos cosas: la primera era que se había dejado la chaqueta en casa junto con su móvil y algo de dinero y, la segunda, que no tenia ni la más remota idea de donde estaba. Se sentó en el columpio y se balanceó un poco, hasta que un perro mezcla de doverman y algo no que supo identificar se acercó a ella. Meggan probó de acariciarlo, pero el perro no parecía querer eso y le gruñó.
~ ¡¡Speed!! ~ Ante el grito de ese hombre el perro miró hacia atrás y se dirigió a él. El hombre tomando el perro por el collar se acercó a Meg. ~ ¿Tu? ¿En este barrio?
~ Oh, hola Dave… ~ Meggan miró al perro y luego de nuevo a Dave que se sentó en el orto columpio.
~ ¿Qué haces aquí?
~ Dar una vuelta. ~ Mintió.
~ ¿Y tu?
~ Pasear a Speed. ~ Ambos quedaron en silencio. ~ El otro día te fuiste demasiado rápido de la habitación y no pude pagarte. ~ Meggan no contestó. ~ Si quieres nos podemos acercar a mi casa y ahí te lo doy. ~ La pelirroja sabía que si decía que no podía entrar en problemas, pero a decir verdad no era que le apeteciera mucho ir con Dave a su casa.
~ Está bien. Me lo debes. ~ Ambos se levantaron de los columpios y anduvieron hasta la casa de Dave. En ese momento y delante de la casa del moreno, Meggan supo dónde se encontraba.
Dave abrió la puerta y Speed entró corriendo y se tumbó en el sofá. Dave esperó a que Meggan entrara sujetando la puerta y una vez dentro cerró con llave.
~ Es por seguridad… Ya sabes. ~ Meg asintió y vio como Dave entraba en una habitación y le pedía con la mano que se esperara. ~ Ten, eso es lo que te debía. ~ Dave le entregó unas tres pastillas en una bolsa transparente. ~ ¿Te esperabas más?
~ No, eso está bien.

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2 Responses

  1. Xavi

    “Ops, pues lo siento, el vicio puede conmigo”…demasiado que te va el vicio. Després de llegir la bronca entre la Meg i el seu pare, he pensat que era el moment que donés un pas endavant i deixar les drogues per callar més d’una boca (la primera, la del seu pare)… però al veure que ha acceptat les 3 pastilles del Dave, pues va a ser que no es tan fácil. Una pena…

  2. Rafyy

    jjaja anda anda si a sobre k sa surti el padrastre am la seva,a tope am les drogues… no crec k sigui facil surtir de les drogues i menys la seva situacio tampoco acompanya.. a mes ki no sa pres unes pastilletes i unas rallas¿¿¿¿¿ jaja es coña… encara k las pastillas vam mol be pel mal de peus….. jajja
    per cert el nom padrastre l’haurien de canviar xq ja sona a conflicte. jolin el dave i tot sembla un bon paiu jajaj en seriuuuuuuu,
    P.D. ara es quan al següent capitol es veu k el Dave es un fill de puta.

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